La atención en el sistema público de salud vuelve a paralizarse. Desde este martes, médicos y profesionales acatan un paro de 96 horas que se extenderá hasta el viernes, mientras que los trabajadores cumplen una huelga de 48 horas este martes y miércoles.
Desde hace dos meses, prácticamente cada semana hay una medida de presión que interrumpe los servicios en los centros hospitalarios por medidas de presión decretadas por la Federación de Sindicatos de Ramas Médicas de Salud Pública (Fesirmes) o la Federación de Trabajadores de Salud. Las demandas a la Alcaldía y a la Gobernación van desde el pago de salarios y bonos, hasta la regularización de aportes a la Caja Nacional de Salud y a la Gestora.
Marzo comenzó con un paro de 72 horas en los tres niveles de atención, aunque la medida duró solo un día tras un acuerdo con las autoridades. La semana siguiente, el 11, los pacientes volvieron a verse afectados por un paro de 24 horas que alcanzó a todo el sistema.
La situación se repitió el 18 y 19, cuando el sector acató otra huelga. Cerrando marzo, entre el 24 y el 26, médicos y profesionales protagonizaron otro paro.
Abril no ha sido distinto. La primera semana estuvo marcada por un paro de 48 horas, el 1 y 2, en el primer y segundo nivel. La semana pasada, entre el 8 y el 10, otra medida volvió a dejar sin atención a cientos de pacientes. Y ahora, los enfermos vuelven a verse perjudicados por la suspensión de los servicios.
Los pacientes advierten que, aunque los paros se apliquen solo en uno de los niveles o correspondan a solamente un sector, se termina afectando toda la cadena de atención.
Así lo vivió Sara Mamani, quien por dos semanas consecutivas perdió su consulta con el endocrinólogo en el San Juan de Dios. Fue derivada desde el hospital del Plan Tres Mil, pero al llegar se encontró con un paro. Sin más opción, tuvo que retornar al hospital del Plan para volver a programar.



















