Entre negocios y genética: Agropecruz se consolida como el corazón productivo

El Sol apenas comenzó a calentar la mañana en Fexpocruz cuando los primeros visitantes cruzaron los portones de Agropecruz 2026. El murmullo del público se mezcló con el sonido de los mugidos y el movimiento constante de cuidadores, técnicos y productores que, desde hace días, afinaban cada detalle. No era una jornada cualquiera: era el inicio de la feria agropecuaria más importante del país, un espacio donde el campo boliviano se muestra, se mide y se proyecta.

Con más de 800 animales en exposición y la participación de 63 cabañas, la versión 35 de Agropecruz cuenta con indicadores que reflejan crecimiento. La muestra supera en más del 20% a la pasada gestión, consolidando a Santa Cruz como el principal polo productivo del país y el epicentro de la genética ganadera.

Vitrina de la mejora genética

En los galpones, el protagonismo es absoluto para las razas Brahman, Gyr, Girolando, Nelore, Sindi y Nelore Mocho. Cada ejemplar es el resultado de años de selección, inversión y trabajo técnico. Los jueces recorren los corrales observando detalles que para el ojo común pasan desapercibidos: aplomos, musculatura, capacidad reproductiva y adaptación al trópico.

Uno de los nombres que más se repite entre los visitantes es el de Jaron FIV, un imponente Nelore de 1.235 kilogramos que no solo destaca por su tamaño, sino por su genética. A pocos metros, Satoshi (1.155 kg) y Mr. Emir (940 kg) completan el podio de los más pesados, confirmando el nivel alcanzado por las cabañas bolivianas.

Este avance se refleja con mayor claridad en el sector lechero. En el concurso de producción de leche, los resultados marcan nuevos estándares. Helga FIV Esterlina alcanzó 133,14 kilos en la categoría Gyr, mientras que Garapa FIV Zamboni llegó a 230,68 kilos en Girolando.

Estas cifras no son aisladas. Bolivia produce más de 500 millones de litros de leche al año, y el crecimiento del sector está directamente vinculado a la incorporación de tecnología, mejora genética y sistemas de manejo más eficientes.

Martha Rea, responsable del Concurso de Producción de Lechera de la raza Gyr y Girolando de Agroprecruz 2026, sostuvo que lejos de ser solo una competencia, el concurso funciona como una vitrina tecnológica del trabajo en las cabañas.

“Cada litro producido refleja años de inversión en genética, nutrición balanceada, sanidad y manejo reproductivo”, destacó Rea, a tiempo de agradecer a las cabañas que participaron del concurso lechero.

Pero más allá del espectáculo, la feria es un espacio de negocios. Remates nocturnos, acuerdos comerciales y alianzas técnicas convierten a Agropecruz en una plataforma clave para dinamizar la economía pecuaria. Bolivia, que en las últimas décadas ha fortalecido su hato bovino, apuesta por la genética como motor de productividad y competitividad.

Negocios en expansión

Más allá de la exhibición, Agropecruz funciona como una plataforma comercial. Esta versión contempla la realización de 12 remates ganaderos, espacios donde se negocian animales de alto valor genético y se concretan operaciones que pueden marcar el rumbo productivo de cabañas y estancias.

A esto se suma el denominado Shopping Ganadero, un espacio diseñado para facilitar la compra y venta directa, ampliando las oportunidades de negocio para productores grandes, medianos y emergentes.

El movimiento económico que genera la feria no se limita al predio. Proveedores de insumos, servicios veterinarios, transporte, maquinaria y financiamiento encuentran en el evento una oportunidad para ampliar mercados y cerrar acuerdos.

Jorge Paz alista un estand para exhibir diferentes maquinarias y productos agropecuarios, como podadoras, rociadoras, abonos y filtros para la producción bajo riego. “Predomina el ganado, pero la pecuaria necesita una serie de productos complementarios es ahí donde nosotros entramos con toda nuestra oferta. En esta feria lo que importa son los contactos, ya luego se van cerrando los negocios”, destacó.

El impacto de Agropecruz se entiende mejor al observar el peso del agro cruceño en la economía nacional. El departamento produce una parte significativa de la carne que consume Bolivia y mantiene un excedente exportable cercano a las 40.000 toneladas anuales.

Este volumen no solo abastece el mercado interno, sino que abre oportunidades en el comercio exterior, especialmente en un contexto donde la demanda internacional de proteínas continúa en crecimiento.

La feria, en ese sentido, cumple un doble rol: mostrar el nivel alcanzado por el sector y proyectar su potencial de expansión.

Marcelo Muñoz, presidente de la Asociación Boliviana de Criadores de Cebú (Asocebu), explicó, mientras compartía una ronda de juzgamiento de la raza Sindhi, que esta feria que tiene 35 años de vida, se desarrolla en 30.000 metros cuadrados de exhibición en Fexpocruz y reúne a más de 450 marcas, genera movimiento económico y fortalece la cadena productiva.

“Hay un movimiento económico significativo, se genera una gran cantidad de empleos, se apuesta por la producción de alimentos y eso se traduce en un importante dinamismo que tienen impacto nacional”, manifestó Muñoz.

Va terminando la jornada y Jorge, cuidador y tratador de la raza Nelore y Nelore Mocho, asegura que “estos animalitos comen 36 kilos por día”. Necesitan un constante cambio del agua que beben y que en cada uno se gasta en la semana más que un salario mínimo nacional.

Sourceel deber

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