Urgencias y ambiciones de YPFB vuelven a planear sobre Tariquía

Tras 50 días de bloqueos sin que el gobierno lograra dar una solución, el acelerado deterioro de la economía, y la progresiva certeza de que el “plan de salvataje” basado en “Bolivia en el mundo y el mundo en Bolivia” ha perdido la centralidad, el gobierno ha recuperado un clásico: el milagro hidrocarburífero para sostener una expectativa de ilusión, comprometiéndose además a “no privatizar” y mantener la “soberanía sobre los recursos naturales”.

Una de las “ofertas” exhibidas durante la gestión de la crisis en el departamento de La Paz fue la de convertirla en “departamento gasífero” y cobrar su “platita” de regalías. El presidente Rodrigo Paz Pereira llegó a exhibir un bote de vidrio con contenido líquido y un cartel: Mayaya, echando mano de un descubrimiento que ya anunció el expresidente Luis Arce. En ese momento se había descubierto un pozo sobre un área estudiada recurrentemente en el norte de La Paz, donde ya hace una década también se hablaba de Lliquimuni, que acabó siendo improductivo tras utilizarlo en varias campañas electorales. En aquel momento, varias voces expertas le pidieron a Arce más prudencia a la hora de cuantificar reservas y generar expectativas, pues faltaban estudios al respecto. En los últimos días, el experto de Jubileo Raúl Velásquez le pedía mesura y le recordaba que “para explorar se requiere: Ajustar precios internos del gas natural, una nueva ley de hidrocarburos e inversión privada”.

Mayaya fue identificado con tecnología nacional de Yacimientos, pero apenas se han realizado nuevos avances desde entonces.

Tariquía, lo “tangible”

Más allá de la ilusión de Mayaya, el proyecto tangible más a mano es el de San Telmo Norte, en la Reserva Nacional de Flora y Fauna de Tariquía y que tras años paralizada por la oposición popular – incluida la del hoy presidente Rodrigo Paz Pereira -, el 4 de enero de este 2026 se intentaron retomar las obras civiles en el pozo Domo Osso X3, que fueron de nuevo paralizadas desde el 17 de enero.

El gobierno, incluyendo a Paz Pereira, insisten en la tesis de que el pozo Domo Osso X3 está fuera de la reserva – señalado ya en el gobierno de Luis Arce, luego de que el X1 y el X2 se descartaran por el conflicto social que suponían -, sin embargo, siguen sin facilitar la información del desarrollo del campo, que en 2018 contemplaba al menos una decena de pozos a lo largo de la Reserva.

Tarija está saliendo de la pesadilla del gas. La gobernadora María René Soruco ha mostrado una fuerte posición en contra de la exploración en la Reserva Natural y más bien ha planteado el uso de ese espacio natural para aprovecharlo como turismo y en el mercado de carbono. Los ejemplos de lo sucedido en Caraparí luego de años de explotación de San Alberto, o lo que sucede a pocos kilómetros de Chiquiacá, en Palos Blancos, alrededor del megacampo Margarita, no resulta alentador.

El viejo debate

La situación reabre un debate que Bolivia lleva postergando casi una década: cuánto queda realmente del modelo hidrocarburífero y hasta qué punto es sostenible seguir utilizando la promesa del gas como recurso político antes que como estrategia económica seria. El país pasó de exportar más de 6.000 millones de dólares anuales en gas a ver cómo caen progresivamente los envíos a Brasil y Argentina, mientras las reservas certificadas siguen envueltas en incertidumbre, la inversión exploratoria permanece en mínimos históricos y los territorios que fueron explotados retornan al ostracismo sin haberse desarrollado prácticamente nada.

Opositores, pero también algunas voces dentro del oficialismo, consideran que recuperar la narrativa del “milagro gasífero” parece menos una apuesta productiva y más una estrategia de administración de expectativas en un momento de fuerte desgaste político.

YPFB y la necesidad de cambiar de tema
La mala calidad y la falta de combustible ha sido el tema recurrente en el país y en Yacimientos desde hace dos años, y lo ha vuelto a ser durante los conflictos. El nuevo presidente de YPFB, Sebastián Daroca, tiene el objetivo de cambiar de tema de forma urgente, y en eso, volver a la narrativa de la producción parece prioritario.

Mientras tanto, sigue sin conocerse ningún avance de la Ley de Hidrocarburos, que el exministro Mauricio Medinaceli aseguró estaba pendiente de una última lectura, y que ahora deberá adecuarse a los nuevos compromisos.

Sourceel pais

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