Mientras el país enfrenta el desafío de reponer sus reservas de hidrocarburos, el Gobierno comienza a mover otra pieza estratégica: transformar el sistema eléctrico antes de que la disminución del gas natural se convierta en un factor que comprometa la capacidad de generación. El mensaje quedó claro durante el taller “Modernización regulatoria y nuevos diseños de mercado para la diversificación energética”, realizado en Santa Cruz, donde autoridades nacionales, organismos multilaterales y expertos internacionales coincidieron en que Bolivia necesita acelerar la transición hacia un modelo eléctrico más diversificado, competitivo y resiliente.
Aunque el encuentro tuvo un carácter técnico, el trasfondo fue eminentemente estratégico. El Gobierno plantea una reforma del sector eléctrico sustentada en una nueva Ley de Electricidad y Energías Renovables, diseñada para reducir gradualmente la dependencia del gas natural, facilitar la incorporación de energías renovables y abrir mayores espacios para la inversión privada.
El ministro de Hidrocarburos y Energías, Marcelo Blanco, reconoció que el contexto energético cambió. “Las energías renovables, la digitalización de nuestras redes y la sostenibilidad no son simples tendencias; son cambios que se deben hacer”, afirmó durante la inauguración del encuentro. También sostuvo que Bolivia debe avanzar hacia las energías renovables no convencionales en el corto plazo y anticipó que próximamente el Gobierno dará a conocer, junto con YPFB, la nueva certificación de reservas de gas del país.
El debate boliviano coincide con una tendencia regional impulsada por RELAC, la plataforma de acción climática que reúne a 16 países de América Latina y el Caribe con el apoyo técnico del Banco Interamericano de Desarrollo (BID). Su meta colectiva es que, hacia 2030, el 80% de la electricidad generada en la región provenga de fuentes renovables.
Juan Roberto Paredes, coordinador de la Secretaría Técnica de RELAC, explicó que la iniciativa no solo busca elevar la participación de las energías limpias, sino también compartir experiencias regulatorias para crear mercados más competitivos y capaces de atraer inversiones.
En el caso boliviano, el organismo trabaja junto al Ministerio de Hidrocarburos y Energías en la actualización de las metas nacionales de transición energética, tomando en cuenta las nuevas condiciones del sector.
Entre los casos analizados durante el encuentro destacó Uruguay, considerado uno de los ejemplos más exitosos de transformación energética en la región. En apenas siete u ocho años, el país pasó de no contar prácticamente con generación eólica a cubrir entre el 40% y el 50% de su matriz con esta fuente. La transición permitió reducir costos y disminuir la vulnerabilidad derivada de la dependencia de combustibles importados.
Otro referente es Chile, que lidera el desarrollo regional de sistemas de almacenamiento energético. Actualmente cuenta con más de mil megavatios instalados en baterías y mantiene metas considerablemente más ambiciosas para los próximos años, impulsadas por el crecimiento de la energía solar. La reducción progresiva de los costos tecnológicos convierte al almacenamiento en una herramienta cada vez más relevante para estabilizar sistemas eléctricos con alta participación renovable.
Almacenar energía
La incorporación de baterías fue uno de los temas centrales del taller. Los especialistas coincidieron en que el almacenamiento será indispensable para acompañar el crecimiento de la generación solar y eólica, cuya producción depende de las condiciones climáticas.
Sin embargo, antes de desarrollar proyectos de gran escala será necesario adecuar el marco regulatorio. Según los expertos de RELAC, el primer paso consiste en aprobar las reformas generales del sector eléctrico y posteriormente establecer reglamentos específicos que definan cómo se remunerarán los servicios que prestan los sistemas de almacenamiento al sistema eléctrico.
Otro de los ejes del encuentro fue la integración eléctrica regional. RELAC destacó que las interconexiones entre países permiten aprovechar la complementariedad de las matrices energéticas y reducir los costos de operación.
Bolivia participa actualmente en el Sistema de Interconexión Eléctrica Andina (SINEA) y ya se analizan proyectos de conexión con Brasil, mientras el BID impulsa nuevas interconexiones regionales como el enlace Ecuador-Perú. Estas iniciativas requieren armonizar marcos regulatorios y desarrollar infraestructura de transmisión, pero representan una oportunidad para fortalecer la seguridad energética regional.



















