El problema crónico de los combustibles en Bolivia: variables, factores y posibles soluciones

Más allá de los 53 días de bloqueos, ¿será el problema de los combustibles el principal talón de Aquiles del gobierno nacional? Si bien los conflictos de mayo y junio generaron una aguda crisis económica y social que aún repercute, las ideas y vueltas en torno a la escasez de gasolina y diésel –y los diferentes efectos y escenarios derivados– fueron una constante en los nueve meses de gestión.

A partir de una recopilación de hechos y noticias ligadas al rubro en los últimos meses, y con el análisis y opinión de dos reconocidos especialistas –Francesco Zaratti y Álvaro Ríos– Brújula Digital trabajó el siguiente esquema que busca reflejar los diferentes componentes, niveles, causas y efectos de esta problemática.

Síntesis esquemática del problema del combustible

– Causas y orígenes: la baja producción de crudo (causada por la poca exploración) obliga a importar gran parte de los volúmenes requeridos de diésel y gasolina.

– Problemas de fondo: el Estado atraviesa una crisis económica marcada, entre otros factores, por la falta de divisas. Gran parte de los dólares se van, precisamente, a la compra de combustibles.

– Factor clave: hasta diciembre del año pasado, el precio de los combustibles tenía una fuerte subvención del Estado, que fue rebajada pero no eliminada.

– Problemas derivados y secundarios: la subvención generó y aún genera, en menor medida, dos problemas serios:

* Especulación y sobredemanda (mercado negro interno)
* Contrabando a la inversa a otros países

– Escenario: hay una escasez crónica y no se puede cubrir toda la demanda por falta de dólares. Hay serios perjuicios a dos sectores clave: transporte, agro (que requiere diésel en grandes cantidades) y en menor medida minería y otras industrias.

De esta manera, hay una constante conflictividad social: protestas, bloqueos y amenazas.

– Crisis paralelas: gasolina de mala calidad y corrupción a gran escala en YPFB.

– Acciones: hasta el momento el gobierno definió dos medidas: quitar parcialmente la subvención (desde diciembre pasado se fijó el precio de la gasolina en Bs 6,96 por litro y el del diésel a Bs 9,80 por litro; antes, por casi dos décadas, los costos fijos eran de Bs 3,74 y Bs 3,72, respectivamente.

¿Y las soluciones?

A partir de esta realidad, Francesco Zaratti y Álvaro Ríos plantean lo que a su juicio es la única salida definitiva; es decir, estructural y a largo plazo: eliminar por completo la subvención. Aunque, en segundo lugar, también coinciden con otra necesidad: una nueva ley de hidrocarburos.

– Zaratti:

– “Se necesita eliminar la subvención” de manera total “compensando a los sectores más vulnerables”.

– “Urge una nueva ley de hidrocarburos, o por lo menos la modificación de la sección tributaria”.

– Ríos

– “Hay que terminar de quitar la subvención, tarde o temprano, cueste lo que cueste”, porque “hasta ahora solo se ha elevado los precios de los combustibles, pero aún no están alineados con los precios internacionales”.

– “Hacer una ley de hidrocarburos efectiva que traiga inversión al país”.

– “Hacer una reingeniería a fondo de YPFB”.

El problema de fondo

Más allá de las soluciones, como se vio arriba, los expertos ayudaron a armar el esquema de los combustibles en Bolivia.

– Zaratti

– “El problema principal de la falta de divisas para importar cantidades suficientes”.

– “La importación por parte de privados no se da (con éxito) porque no hay estabilidad cambiaria. Y esta estabilidad cambiaria es consecuencia de no tener divisas suficientes”.

– Ríos

– “El problema estructural de Bolivia es que la producción de hidrocarburos está declinando rápidamente desde 2015. Ya estamos importando cerca del 90 % al 95 % de diésel y cerca del 70 % al 75 % de gasolina”.

– Como hay que importar tanto combustible, “el país quedado ilíquido de dólares”.

¿Proyecciones?

Los especialistas también coinciden en que, con medidas paliativas, a lo sumo se ganará tiempo, pero a costa de empeorar el problema.

– Zaratti: “estamos perdiendo el tiempo en no tomar medidas. La producción (de petróleo y gas) va bajando, los campos se agotan. Recibimos menos dinero de la exportación. He leído que, en este momento, recibimos mensualmente más dinero de las remesas de los bolivianos en el exterior que de la venta de gas a Brasil. Esto lo dice todo”.

– Ríos: “tenemos que terminar de quitar la subvención tarde o temprano, cueste lo que cueste… Aunque (esta acción) tal vez se lleve al gobierno de Rodrigo Paz, y tal vez se lleve al próximo también”.

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