Óscar Mario Justiniano, ministro de Producción Sostenible, Medio Ambiente y Agua, afirma que Bolivia perdió $us 500 millones para medio ambiente. El Gobierno prepara reglas para captar más recursos climáticos.
Bolivia busca financiamiento climático internacional. Usted afirma que el país perdió una oportunidad por $us 500 millones. ¿Qué pasó?
Todo lo que era la parte ideológica que se creó en torno a la Pachamama, en torno a la no mercantilización de nuestros bosques, de nuestras tierras, etc., terminaba cayendo en palabras y no en acciones. Y así es como lo lecturó el mundo. Hubo ciertos países que quisieron donarle a Bolivia 500 millones de dólares.
Estos 500 millones de dólares eran en pro medio ambiente, pero Bolivia tenía que haber mostrado pasos concretos en la lucha contra los incendios, contra los avasallamientos, con el cuidado del medio ambiente y el compromiso de los guardaparques. Guyana fue quien recibió los 500 millones de dólares que en su momento Choquehuanca le dijo a ellos: “somos tan dignos como Bolivia que no nos interesan sus 500 millones de dólares. Váyanse los de Noruega”. Así fue.
¿Qué está haciendo el Gobierno para volver a acceder a esos recursos?
Estamos a pocos días de que salgan las normativas. Primero está la ley marco de financiamiento climático. El mundo quiere saber cómo Bolivia va a institucionalizar el hecho de que pueda canalizar dinero por el tema climático. En términos simples, quiere saber que si da plata a Bolivia, bajo qué forma lo va a hacer.
Por otro lado, está la de bonos de carbono. Se busca establecer instituciones que permitan que empresas certificadoras serias ingresen a Bolivia y que proyectos serios puedan plantearse ante esas instancias. Las toneladas que se capturan pueden ser ofertadas a compradores, sean países o empresas.
¿Charagua Iyambae muestra cuánto puede representar económicamente conservar los bosques?
Las comunidades y el municipio de Charagua llevan más de siete años trabajando de manera permanente. En los últimos tres años han logrado certificar la cantidad de carbono que han capturado. Estamos hablando de cerca de 18 millones de toneladas de captura, que en términos económicos pueden representar entre 250 y 300 millones de dólares.
Lo que existe es la cantidad de toneladas capturadas y certificadas y el potencial que tienen dentro de esta lógica de financiamiento. Tiene que ser destinado primero al mejoramiento de la calidad de vida: agua potable, saneamiento básico, viviendas, educación y salud.
Bolivia busca recursos por conservar sus bosques, pero siguen los avasallamientos. ¿Cómo enfrenta esa contradicción?
Hay tres tipos de avasallamientos. El primero es el que afecta a predios privados, de productores que compraron sus tierras y que, por ley, deben conservar el 30% de bosque. El segundo es el que afecta a comunidades indígenas o campesinas. Se empieza a utilizar el fuego como mecanismo de avance sobre el bosque para después talar, tumbar y cambiar el uso de suelo. Y el tercero, que es el más grave, es el avasallamiento de áreas protegidas.
Tenemos el Choré, el Madidi y el Parque Noel Kempff Mercado. El caso de Choré es particularmente grave. El objetivo es una lucha frontal contra los avasallamientos porque, a partir de ellos, se fomenta también el tema de los incendios. A Bolivia no le faltan leyes. Le sobran leyes. El problema es que no se ponen en práctica.
¿Cómo se conecta el financiamiento climático con el plan nacional de agua potable y saneamiento?
Máximo hasta el 25 o 28 del próximo mes inicia el plan. Después se hará mucho más amplio, una vez concluya en Bolivia la reunión de la CAF, aproximadamente en marzo. Vamos a contabilizar por miles el acceso a agua potable en las casas y a baños en las casas y escuelas. Vamos a medir cómo va disminuyendo la mortalidad infantil y cómo mejora la educación.
¿Qué debe demostrar Bolivia para recuperar su presencia en la agenda internacional y lograr continuidad?
El mundo mide. Los países miden. Las instancias correspondientes miden. Se evalúan las emisiones y las capturas. Emisiones son incendios, deforestación y otros procesos; captura es conservar el bosque y el ecosistema. Todo se mide. Tenemos que mostrar coherencia entre lo que decimos y lo que hacemos. El mundo quiere saber que el país cumple sus compromisos.
Esto no puede depender de un gobierno. No importa si el partido es de izquierda, derecha o centro. Son políticas de Estado que deben respetarse durante los próximos 30, 40 o 50 años porque tienen que ver con las próximas generaciones.



















