Mar y embajadores, temas pendientes de Bolivia y Chile

Mientras los Gobierno de Bolivia y Chile se abren a una relación más pragmática con acuerdos que buscan generar confianza mutua además de beneficios económicos a mediano y largo plazo a través de la minería, conectividad, transporte y otras áreas, sigue pendiente el tema de la reivindicación marítima boliviana y la reposición de embajadores para restablecer oficialmente las relaciones diplomáticas.

El tema surge a propósito de la visita del presidente de Chile a Bolivia, José Antonio Kast, el pasado 16 de octubre.

El propio presidente Paz sostuvo durante la visita de Kast que “Bolivia no renuncia a su historia, no renuncia a sus derechos y no renuncia al diálogo”, evidenciando que si bien se encamina el convenio comercial con Chile, eso no implica la renuncia a un amhelo lo histórico.

Demanda marítima

En 2013, Bolivia demandó a Chile ante la Corte Internacional de Justicia  de La Haya para que se reconociera una obligación de negociar un acceso soberano al océano Pacífico. En 2018,  dicho  tribunal resolvió que Chile no había asumido jurídicamente una obligación.

En tanto, el presidente Kast afirmó que es válido que cada nación tenga sus propias “reivindicaciones”, pero que la intención de una salida soberana al mar por parte de Bolivia, no es impedimento para trabajar otros temas en conjunto.

Kast agregó que existen diferencias históricas, con posiciones encontradas, pero éstas no deben ser excusa para no relacionarse cuando los pueblos de ambos países demandan avanzar hacia el futuro.

“Hoy, sin olvidar el pasado, empezamos a construir juntos el futuro de nuestras naciones, que nuestros hijos no tendrán que esperar 70 años para ver a sus presidentes darse la mano”, destacó, remarcando además que, de esta manera, los habitantes de ambos países verán que sus gobernantes dialogan y sus naciones “comercializan, se cuidan, y se respetan”, dijo Kast, tras la firma de los acuerdos el pasado  16 de octubre.

Diplomacia

Kast también se refirió a las relaciones diplomáticas entre Chile y Bolivia y encomendó al “Mecanismo (bilateral) de Consultas Políticas” que trabaje en el diálogo y confianza mutua.

“Lo hará paso a paso, considerando los intereses de ambas partes hacia la normalización plena de nuestras relaciones y su restablecimiento al más alto nivel diplomático. Hemos escogido el camino más difícil, pero también el más honesto”, explicó Kast.

El declaraciones recogidas por el diario digital chileno Bio Bio,  el analista internacional de la Universidad Central, Samuel Fernández, sostuvo que Bolivia debe compatibilizar esa aspiración con su propia institucionalidad y con la realidad jurídica establecida por el fallo.

En tanto, el presidente de la Comisión de Relaciones Exteriores de la Cámara, Stephan Schubert, señaló, a Bio Bio,  que Bolivia volvió a dejar clara su intención marítima y que, por eso, la relación debe construirse con tiempo.

Para Fernando Torres Gorena, director ejecutivo del Observatorio de Política Exterior Boliviana, el acercamiento entre Kast y Paz representa una oportunidad para reconstruir la confianza, pero la cooperación económica no debería confundirse con el abandono de los intereses históricos de Bolivia.

Para Torres  el fallo de la Corte Internacional de Justicia no extingue la reivindicación histórica boliviana y plantea avanzar en la relación bilateral sin renunciar a los intereses nacionales.

Himno y maletas

La visita de José Antonio Kast no estuvo libre de controversias y dos fueron las que generaron más polémica: la entonación del himno de Chile por parte del Regimiento Colorados y el malestar que está generando el decomiso y quema de un cargamento de madera boliviana, presuntamente impregnado con cocaína.

El expresidente Evo Morales y sectores afines calificaron la entonación del himno chileno como una “falta total de patriotismo” y una “traición a la patria”, argumentando que contradice la memoria histórica y la reivindicación marítima.

Otros críticos señalaron que los Colorados de Bolivia son un símbolo histórico de la defensa del territorio durante la Guerra del Pacífico, conflicto en el cual Bolivia perdió su salida al mar.

El protocolo militar y la cortesía diplomática contemplan la interpretación musical (con banda) del himno de un país visitante antes del himno nacional.

Lo que no admiten los críticos es el hecho de que los soldados lo canten “cruzó un límite de sensibilidad histórica”, dijeron.

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