La guerra en Ucrania y las sanciones de Occidente a Rusia han trastornado la dinámica de las exportaciones e importaciones de combustibles fósiles globales, debido a que Rusia es el tercer productor de petróleo del mundo.
La crisis de Ucrania ha llevado a Occidente a reconsiderar su dependencia energética de Rusia, dicen los analistas.
Desde el punto de vista ruso, la dependencia de Europa en Moscú impediría que interviniera en el ataque a Ucrania.
Sin embargo el 22 de febrero, dos días antes de la invasión, Alemania suspendió el proyecto Nord Stream 2, un gasoducto de 11.000 millones de dólares por el Mar Báltico concebido para duplicar el flujo de gas ruso que llegaba a Alemania.
Las grandes compañías petroleras anunciaron su salida del mercado ruso: BP el 27 de febrero, Exxon el 1 de marzo y Shell el 8 de marzo.
A medida que las restricciones al comercio de energía con Rusia se van haciendo populares en Estados Unidos y Europa, de acuerdo con CNN, Moscú se enfrenta al desafío de desviar su petróleo y gas natural a otros mercados como China y la India.
Los analistas dijeron al servicio en mandarín de la Voz de América que la transición de la Unión Europea a la energía renovable continuará disminuyendo la influencia energética de Rusia a corto plazo, y que Estados Unidos incrementará la producción doméstica y quizás reciba envíos de fuentes externas menos amistosas.



















