El reciente apagón en España, que evidenció la importancia crucial de la electricidad, generó debates sobre la influencia de políticas socialistas en la gestión energética, una problemática que históricamente también afecta a naciones con gobiernos de orientación socialista o comunista como Cuba y Venezuela; en este contexto, Bolivia con una alta dependencia de la generación termoeléctrica (más del 77%) y una producción en declive a pesar de anuncios de futuros hallazgos, ilustra la complejidad de asegurar un suministro eléctrico confiable bajo ciertos modelos políticos y económicos, con implicaciones significativas para la vida diaria y el desarrollo económico.
El apagón masivo que afectó a España, Portugal y parte de Francia el 28 de abril de 2025, fue un evento sin precedentes, catalogado como uno de los 15 mayores cortes eléctricos de la historia mundial por el número de personas afectadas (más de 58 millones).
La Red Eléctrica de España (REE) y su homóloga portuguesa, Redes Energéticas Nacionais (REN), reportaron que el apagón se originó por “oscilaciones anómalas en las líneas de muy alta tensión (400 kV)”. Estas perturbaciones provocaron una caída abrupta del 60% de la generación eléctrica en cinco segundos, reduciendo la demanda de 25.184 MW a 12.425 MW a las 12:33 hora.
El fallo técnico como principal hipótesis: Cadena SER y REE descartaron un ciberataque como causa, apuntando a un fallo técnico en la red. La alta dependencia de fuentes renovables intermitentes (solar y eólica, que representaron el 56% del mix energético en 2024) y la reducción de fuentes gestionables como la nuclear (19,6%) y el gas (13%) podrían haber contribuido a una menor inercia del sistema, dificultando la estabilización ante fluctuaciones.
El consultor del sector energético y autor del libro Senor Chairman sobre la industria energética, Boris Santos Gómez Úzqueda, afirmó que el socialismo español no fue, ciertamente, “muy eficiente a tiempo de gestionar políticas públicas en energía que permitan, por ejemplo, que España sea totalmente independiente -energéticamente hablando- de otros países. España sigue dependiendo de importaciones de gas, por ejemplo”.
La política de cierre progresivo de centrales nucleares (que aportan estabilidad al sistema) no se ha acompañado de un aumento equivalente en fuentes gestionables o almacenamiento. “Esto eleva la vulnerabilidad”, por cerrar centrales nucleares de generación eléctrica, desestimar proyectos en nuevas operaciones de exploración/producción de gas natural para electricidad y dejarse llevar por una muy fuerte corriente fundamentalista ultra verde”, indicó Gómez Úzqueda.
Aunque las causas del apagón general que sufrió España el 28/04/2025 pueden ser variadas, ciertamente “el socialismo español se dedicó a pensar y repensar en ser ‘verdes’ (que está muy bien), pero sin dar la receta y sin señalar los pasos correspondientes que no sean, en todo caso, en detrimento de la industria productiva española”.
Sin embargo, no es el único caso de un país “socialismo”, sino que también está Venezuela, que en los últimos años registró cortes de energía eléctrica, que afectan a gran parte de la región, perjudicando la actividad económica.
La energía solar y la eólica producen menos del 1% de la electricidad del país y el proyecto de ley para impulsarlas está paralizado. El petróleo, por su parte, sigue aportando casi el 60% del presupuesto nacional, a medida que la producción petrolera de Venezuela ha disminuido, también lo ha hecho la inversión estatal para mantener su servicio eléctrico, según dialogue.earth.
Gómez Úzqueda señala que en el caso venezolano, coincide con la publicación internacional, al indicar que “no hubo inversiones apropiadas en ninguno de los tramos que conforman la cadena de la industria”.
De los “apagones”, el régimen únicamente esgrime una estúpida justificación: “Que son ciberataques de la élite imperial. Nada de esto. Lo que ocurre es que la industria necesita una fuerte modernización y upgrade tecnológico”, apunta.
Pero la situación del país caribeño, Cuba, de tendencia comunista, lleva la mayor parte, pues una nota publicada en infobae.com, detalla que un estudio muestra la falta de inversión en la isla para la provisión de energía eléctrica.
La investigación “Cuba colapsa y también se apaga”, de Emilio Morales, publicado por Cuba Siglo 21, destaca una crisis eléctrica en aumento. “Después de décadas de negligencia en la modernización de la matriz energética, la Unión Eléctrica enfrenta un déficit del 31,1% entre la oferta y la demanda de electricidad. Y esta cifra pudiera ser aún mayor”, señala el periodista Gastón Calvo del medio argentino.
Al respecto, el consultor del sector energético sostiene que en el caso de Cuba, su vieja infraestructura energética está colapsada y ya no aguanta más “soluciones” tipo “parche”. El país requiere inversiones en toda la cadena energética. Esas inversiones únicamente ocurrirán cuando la bella isla sea democrática y deje el socialismo empobrecedor.
Las termoeléctricas cubanas son herencia de la “ayuda” del imperio soviético. Nunca se hicieron inversiones de upgrade ni menos nuevas inversiones para nuevas centrales de generación eléctrica, acotó.
Bolivia
Bolivia no está alejada del fantasma del apagón o la racionalización en el suministro de energía eléctrica, debido a que más del 70% se genera a través de termoeléctricas, es decir usan gas natural. Hace un par de años, la empresa estatal anunciaba una nueva termoeléctrica, pero al parecer se desaminaron.
El pasado 7 de abril, en EL DIARIO, el presidente de la Cámara Boliviana de Electricidad (CBE), Ángel Zannier Claros, advirtió que la producción de energía termoeléctrica para abastecer la demanda del Sistema Interconectado Nacional (SIN) ha superado el 70%, ésta es generada con gas natural. También es pública la información de que ahora el país tiene problemas con la producción de ese hidrocarburo, pues según expertos en el área, en 2 o 3 años, Bolivia empezará a importar gas natural para abastecer al mercado interno a precio internacional.
En tanto, no solo Zannier alertó sobre ese problema, sino que también el analista económico Gonzalo Chávez, al evaluar la situación económica del país por la falta de dólares y combustibles.
Bolivia mantiene una subvención del gas natural para las termoeléctricas y la exportación de energía a la Argentina va con este beneficio, según criticaron expertos en el tema, cuando el Gobierno anunció la exportación de electricidad a la Argentina.
Pareciera un contrasentido anunciar que habrá una crisis eléctrica en Bolivia, teniendo en cuenta que actualmente existe una sobrecapacidad respecto a la demanda. La capacidad instalada en el país es de 4.000 megavatios y la máxima demanda de punta del año pasado ha estado alrededor de los 1.800 megavatios, según el presidente de la CBE, para quien hay temas ocultos detrás de esa gran capacidad, donde existe gran cantidad de energía termoeléctrica generada por gas natural subvencionado.
Verdes e industrias
El consultor energético asegura que España sigue y seguirá dependiendo de fósiles. En todo caso, no deben desmantelar su generación eléctrica nuclear.
“La idea de ser sostenibles y verdes no pasa, sencillamente, por liquidar otras industrias. La transición energética no es traumática, es paulatina. Y quien eso no entienda tiene una visión totalitaria. Siempre digo: no podemos dejar de usar fósiles hoy en día. Al menos seamos igual de exigentes que somos con nosotros mismos, seamos exigentes con China comunista y su abusivo uso de carbón (fósil) para su sistema eléctrico”, enfatizó.
España: en 2023, la generación eléctrica llegó aproximadamente a 266.810 GWh (gigavatio/hora, según datos públicos de Red Eléctrica Española – REE) y su mix de generación eléctrica, es: Eólica: 23,5% (62.700 GWh); nuclear: 20,5% (54.276 GWh); gas natural: 17,5% (aproximadamente 46.692 GWh); solar fotovoltaica: 14% (37.000 GWh); hidro: 11,5% (30.683 GWh); biomasa, termosolar, etc. 5,5% (14.674 GWh); y carbón: menos del 2% (5.336 GWh), detalla.
“Me adscribo aquí a esta importante frase en relación puntual a las centrales nucleares de generación eléctrica. “Cerrar nucleares es hacernos más vulnerables. El ciudadano no quiere volver a pasar por las facturas de 2022, ni ver que las empresas cierren porque dejan de ser competitivas, nuestro petróleo es el viento y el sol y son la mejor solución, pero tienen que equilibrarse con la nuclear. Quitemos la ideología y el dogmatismo, hagamos números y seamos objetivos”, puntualizó.
Quizá si se promueve una política de exploración gasífera privada, para ver si los suelos españoles contienen reservorios de escala de gas sería importante. Dado que España no produce gas natural en volúmenes que sean significativos (produce gas menos del 1% del consumo interno) y apela a negociaciones para importaciones 99% modalidad gas natural licuado (GNL) de Estados Unidos y Noruega y también vía gasoductos desde Argelia, plantea.
“La idea central de tener energía suficiente, de permanente fluido y a bajo coste de generación es evitar a toda costa un aumento en la tarifa eléctrica. La sostenibilidad será con gas, renovables y nuclear. Sin duda alguna. Pero ello únicamente se logrará con una España sin socialismo”, apuntó.
España en penumbras por el apagón del mes de abril.
Para el analista Boris Santos Gómez Úzqueda, España debe actualizar de forma permanente su Plan Nacional Integrado de Energía y Clima, tratando de incentivar inversiones privadas para:
a) Exploración de zonas gasíferas, para evitar o reducir estar en “arenas movedizas” que significa la volatilidad de precios del LNG.
b) Incremento permanente de volúmenes de generación eléctrica vía renovables (solar fotovoltaica y eólica),
c) Retomar planes de inversiones privadas para generación eléctrica nuclear;
d) Inversión en infraestructura de redes inteligentes y mayor interconexión con Europa,
e) Incentivar inversiones en consolidación de tecnologías como el hidrógeno,
f) Incentivar para inversiones en centros de datos,
g) Incentivar en inversiones para estudiar y analizar el rol de la inteligencia artificial y el análisis de datos en la optimización del mantenimiento y la gestión de la red, con el objetivo de mejorar la fiabilidad del sistema eléctrico y reducir el impacto de incidencias.



















