Un día antes de que comience el feriado destinado a impulsar el turismo comenzó con pasajeros sin boletos, buses atrapados en surtidores en busca de combustible y nuevas filas para conseguir gasolina y diésel.
En las terminales, la demanda crecía desde las primeras horas, pero varias boleterías no podían confirmar salidas para la tarde o la noche.
Algunas empresas habilitaban pasajes únicamente después de confirmar que sus buses lograron abastecerse de diésel.
La escena contrastó con el propósito del feriado largo: promover viajes, elevar la ocupación hotelera y movilizar el consumo en los destinos nacionales.
Boletos sin salidas confirmadas
“Para viajar en la noche no hay pasajes”, relató una pasajera después de consultar en diferentes empresas de transporte.
Las respuestas se repetían: no había cupos para la tarde ni certeza sobre nuevas salidas nocturnas.
Otros viajeros recibieron la indicación de regresar más tarde, cuando las empresas supieran cuántos buses podrían cargar combustible.
“Queremos viajar, pero no se puede”, reclamó una persona que buscaba aprovechar los días de descanso.
La falta de información aumentó el malestar de quienes tenían viajes urgentes o reservas realizadas con anticipación.
Algunos pasajeros recorrieron varias boleterías en busca de una flota con combustible y plazas disponibles.
Transportistas reducen sus salidas por falta de diésel
Las empresas de transporte reportaron una fuerte reducción de frecuencias al inicio del feriado largo.
Una operadora que normalmente despachaba 12 buses diarios redujo sus salidas a seis, siete u ocho unidades.
Otra empresa pasó de tres buses a dos y, en algunos horarios, quedó limitada a una sola unidad.
Para las rutas hacia Potosí y Sucre, los pasajes disponibles se agotaron rápidamente por la menor cantidad de vehículos.
“En feriados salíamos hasta tres o cuatro buses, pero hoy solo un bus”, explicó una trabajadora del sector.
Las tarifas se mantuvieron bajo los parámetros autorizados por la Autoridad de Regulación y Fiscalización de Telecomunicaciones y Transportes.
Sin embargo, las empresas no podían vender boletos hasta confirmar que sus vehículos contaban con diésel suficiente para completar el recorrido.
Varias unidades retornaban de sus viajes e ingresaban directamente a las filas de los surtidores.
Algunos transportistas aseguraron que llevaban hasta tres días esperando cargar combustible.
Otra empresa, que programaba cuatro salidas, consiguió habilitar únicamente dos.
“Apenas el bus tenga diésel, empezaremos a vender”, explicó la vendedora de pasajes, mientras esperaba novedades sobre la llegada de carburantes.
Los testimonios de pasajeros, conductores y empresas fueron recogidos a horas del inicio del feriado largo.
Vuelven a las filas por gasolina
El problema no se concentró únicamente en los buses interdepartamentales.
Conductores particulares y trabajadores del transporte público volvieron a formar extensas filas para conseguir gasolina.
Algunos llegaron antes de las 07.00 y continuaban esperando cuatro horas después, sin información sobre el horario de despacho.
“Nadie nos dice si va a llegar o no va a llegar combustible”, reclamó un transportista.
Los conductores señalaron que cada jornada perdida afecta sus ingresos, el pago de créditos y el sustento de sus familias.
También cuestionaron que las filas reaparezcan después de los anuncios oficiales sobre una normalización del suministro.
Cabotur, Canotur y Abavit al



















