“Bolivia necesita $us 5.000 millones para sostener el régimen cambiario”, señala Jaime Dunn

El analista financiero, Jaime Dunn, advierte que la reciente flexibilización del tipo de cambio es una medida “relativamente riesgosa” debido a que el país solo cuenta con 800 millones de dólares en liquidez, muy por debajo de los niveles recomendados por organismos internacionales.

En una reciente entrevista en Correo Play, Dunn analizó las medidas económicas adoptadas por el Gobierno, específicamente el paso hacia un tipo de cambio flexible que situó la cotización oficial en 9,73 bolivianos para este lunes 29 de junio.

Según Dunn, para que un régimen de estas características sea sostenible bajo las métricas de Adecuación de Reservas (ARA) del Fondo Monetario Internacional (FMI), Bolivia requeriría aproximadamente 5.000 millones de dólares en efectivo.

La brecha de liquidez
Dunn explicó que el equipo técnico que lidera realizó cálculos basados en los ratios del FMI, los cuales evalúan la deuda externa a corto plazo, el dinero en circulación y las exportaciones, entre otros factores. “Hemos calculado que cerca de 5.000 millones de dólares necesitas en efectivo para hacer un régimen de tipo de cambio flexible de las características que se ha hecho, pero solo tenemos 800”, afirmó el experto.

Esta diferencia resulta crítica porque, para sostener la flexibilidad cambiaria, no es suficiente contar con activos poco líquidos como el oro, que constituye la mayor parte de las reservas actuales de Bolivia. Dunn señaló que el ratio de reservas líquidas respecto al ARA debería ser de al menos el 125%, mientras que el país se encuentra actualmente entre un 15% y 20%, un nivel considerado “demasiado bajo”.

Para el analista, la decisión del Gobierno de ajustar el tipo de cambio sin haber realizado reformas estructurales previas es comparable a “construir la casa sin haber construido los cimientos”. Dunn sostuvo que una devaluación —que calificó como el reconocimiento oficial de una “ficción” que ya existía en el mercado paralelo— debería ser una de las últimas medidas en aplicarse, después de alcanzar el equilibrio fiscal y garantizar la independencia del Banco Central.

Actualmente, el país arrastra un déficit fiscal de entre el 9% y 11%, una cifra que Dunn considera “tremendamente alta” para dar estabilidad a la moneda. Además, advirtió que el sistema financiero podría verse bajo un “estrés constante” al no permitirse la liberación de las tasas de interés para contrarrestar la oferta y demanda de divisas.

La apuesta por el crédito externo
Ante la falta de liquidez inmediata, Dunn sugirió que el Gobierno podría estar apostando a la obtención de préstamos externos masivos. “Por ahí nos sorprenden con que han conseguido un préstamo de 4.000 o 5.000 millones de dólares para justamente cuadrar con las métricas que el mismo Fondo Monetario está pidiendo”, especuló, aunque reiteró que lo ideal habría sido priorizar la disciplina fiscal y la reducción del gasto antes de recurrir al endeudamiento o al ajuste cambiario.

Asimismo, recalcó que el éxito de cualquier política monetaria dependerá de recuperar la confianza del ciudadano, reflejada en el retorno de los aproximadamente 10.000 millones de dólares que se estima están fuera del sistema financiero boliviano.

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