Mientras los agotados megayacimientos de gas producen cada vez menos dólares, el trabajo de los migrantes bolivianos inyecta más divisas que ese histórico motor de la economía, en un país que desde 2024 convive con una persistente escasez de moneda estadounidense.
Las cifras confirman lo descrito en este primer párrafo informativo y no dejan margen a la duda. Entre enero y mayo de 2026, las remesas que llegaron al país sumaron $us 460 millones.
El dato se desprende de reportes del Banco Central de Bolivia (BCB), analizados por el Instituto Boliviano de Comercio Exterior (IBCE). La cifra supera los $us 283,8 millones generados, en ese mismo periodo, por las exportaciones de gas natural.
Los números retratan dos cambios profundos. El primero es el deterioro del sector hidrocarburífero, que durante décadas sostuvo las finanzas públicas y hoy enfrenta una crisis estructural. La escasa exploración y un marco legal que desalienta la inversión alejaron a las grandes petroleras, poco dispuestas a invertir en un país donde el Estado capta hasta el 82% de la renta, pero no comparte el riesgo de encontrar nuevos yacimientos.
La segunda realidad, y quizás la más dura, demuestra que la falta de oportunidades en el país empuja a las personas a buscar mejores horizontes más allá de las fronteras bolivianas.
Porque, aunque las remesas engrosan las estadísticas de ingreso de divisas y alivian la escasez de dólares, también revelan una realidad menos visible: miles de bolivianos decidieron buscar fuera del país las oportunidades que no encontraron en su propia tierra.
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Cifras de las remesas
De acuerdo al reporte del IBCE, entre enero y mayo de 2026, estos envíos alcanzaron $us 460 millones, monto que superó en 176,1 millones a las exportaciones de hidrocarburos, que en el mismo período sumaron $us 283,8 millones.
Es decir, que, por cada dólar generado por las exportaciones de hidrocarburos entre enero y mayo, ingresaron $us 1,62 en remesas. Además, estos recursos también superaron ampliamente a las exportaciones del sector agropecuario, que alcanzaron $us 186,7 millones en el mismo período.
En cuanto a la procedencia de estos recursos, España se consolidó como el principal país desde donde los bolivianos envían remesas a Bolivia. Entre enero y mayo, los residentes en ese país remitieron $us 232 millones, equivalentes al 50,3% del total recibido, es decir, uno de cada dos dólares que ingresaron al país por este concepto.
A considerable distancia se ubicaron Estados Unidos, con $us 69,5 millones (15,1%); Argentina, con $us 24,1 millones (5,2%); Chile, con $us 23,9 millones (5,2%); Perú, con $us 17,3 millones (3,8%); e Italia, con $us 15,5 millones (3,4%). En conjunto, los envíos provenientes del resto del mundo sumaron $us 49,9 millones, que representaron el 10,8% de las remesas recibidas por el país.
En el país, el dinero enviado por los migrantes se concentra principalmente en el eje central. Santa Cruz, Cochabamba y La Paz recibieron el 90% de las remesas registradas entre enero y mayo, consolidándose como los principales destinos de estos recursos que, en gran parte, son utilizados para cubrir gastos de alimentación, salud, educación y vivienda de las familias.
En la gestión 2025, Bolivia recibió 1.231 millones en remesas, un 2% menos que en 2024. No obstante, el comportamiento observado durante los primeros cinco meses de 2026 confirma que el dinero enviado por los trabajadores bolivianos en el exterior continúa siendo una de las principales fuentes de divisas para la economía nacional.
Análisis
Está claro que las remesas recuperan protagonismo como fuente de ingreso de divisas para el país. No obstante, según el economista Ruddy Sanguino, este mayor peso responde más al deterioro de las exportaciones del sector energético que a un crecimiento extraordinario de los envíos de dinero desde el exterior.
Históricamente, detalla el experto, las remesas han representado alrededor del 10% de las divisas que ingresan al país, con montos superiores a los $us 1.000 millones anuales.
Sin embargo, estos flujos disminuyeron durante los años en que se mantuvo el tipo de cambio oficial fijo, debido a que quienes enviaban dinero por el sistema financiero recibían el equivalente en bolivianos al tipo de cambio de Bs 6,96 y no dólares, lo que incentivó el uso de canales alternativos para hacer llegar los recursos a sus familias.
“Hoy las remesas están nuevamente recuperándose y vuelven a representar cerca del 10% del ingreso de divisas. Es significativo, pero difícilmente crecerá mucho más allá de ese nivel”, sostuvo.
Sanguino señaló que el hecho de que las remesas hayan superado recientemente a las exportaciones de hidrocarburos no significa que el país haya encontrado una nueva fuente estructural de generación de dólares, sino que refleja el fuerte deterioro del sector gasífero.
Explicó que la caída de los ingresos por hidrocarburos se aceleró tras la conclusión del contrato de exportación con Argentina, dejando a Brasil como el único mercado relevante para el gas boliviano.
A ello se sumó el impacto económico de los 53 días de bloqueos registrados este año, que afectaron las exportaciones, especialmente del sector agropecuario.
“Las exportaciones agrícolas prácticamente se paralizaron durante ese período. Es lógico que haya una disminución, aunque normalmente tienden a recuperarse cuando existen condiciones favorables y se garantiza la seguridad para producir y exportar”, indicó.
Un alivio para las familias
Para el economista Germán Molina, este fenómeno tiene una doble lectura: por un lado, representa un alivio para miles de familias bolivianas; por otro, revela las dificultades de la economía nacional para generar empleo, atraer inversiones y producir más dólares mediante sus sectores tradicionales.
A diferencia de las divisas provenientes de las exportaciones, Molina explica que las remesas ingresan de forma directa al bolsillo de las familias.
“El dinero llega directamente a las personas y no pasa por el proceso que siguen los exportadores, que primero deben liquidar sus divisas antes de que entren a la economía”, señaló.
Según el economista, Bolivia ha recibido en promedio alrededor de 1.000 millones de dólares anuales por este concepto durante los últimos cuatro años, con envíos procedentes principalmente de España, Estados Unidos, Argentina, Chile y Brasil.
Recordó que la falta de dólares en el sistema financiero modificó incluso la forma en que los migrantes envían dinero al país.
Explicó que las empresas especializadas en remesas entregaban los recursos al tipo de cambio oficial y en bolivianos, situación que llevó a muchos bolivianos en el exterior a recurrir a familiares o redes informales para hacer llegar dólares a sus hogares.
“Se ha desbancarizado una parte de las remesas porque las personas buscan recibir dólares y no bolivianos al tipo de cambio oficial”, afirmó.
El economista explicó que las remesas tienen un efecto inmediato sobre la economía porque se destinan principalmente al consumo de los hogares y a pequeñas inversiones.
Agregó que la desaceleración económica, la incertidumbre y los efectos de los 53 días de bloqueos redujeron la contratación de personal y frenaron nuevas inversiones privadas.
Según sus estimaciones, cada año se titulan 45.000 profesionales en el país, pero solo entre el 10% y el 25% logra insertarse laboralmente en su área de formación.
“La gente está saliendo porque no encuentra oportunidades. Esa migración explica por qué las remesas seguirán creciendo durante los próximos meses”, sostuvo.
Las cifras muestran que hoy Bolivia recibe más dólares del esfuerzo de sus ciudadanos en el exterior que de la exportación de su principal recurso natural. Es un cambio histórico en la estructura de ingreso de divisas, pero también un síntoma de una economía que genera cada vez menos oportunidades dentro de sus fronteras. Mientras las remesas sostienen el consumo de miles de hogares, el desafío sigue siendo el mismo: recuperar la capacidad de producir, atraer inversiones y exportar para que los dólares vuelvan a generarse en Bolivia y no dependan, cada vez más, del trabajo de quienes tuvieron que buscar un futuro fuera del país.
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Minería y manufactura desplazan a los hidrocarburos en exportaciones en 2026
La minería y la industria manufacturera se consolidaron como los principales motores de las exportaciones bolivianas durante los primeros cinco meses de 2026. Entre enero y mayo, el país generó $us 5.433 millones por ventas externas de productos nacionales, de los cuales más de nueve de cada diez dólares provinieron de estos dos sectores, según el reporte de Comercio Exterior del Instituto Nacional de Estadística (INE).
El mayor aporte correspondió a la extracción de minerales, que generó 2.512 millones de dólares, equivalentes al 46,2% del total exportado.
Muy cerca se ubicó la industria manufacturera, con 2.439 millones de dólares, participación que representó el 44,9% de las exportaciones nacionales. En conjunto, ambos sectores aportaron 4.951 millones de dólares, es decir, el 91,1% de todas las divisas obtenidas por el comercio exterior boliviano.
En contraste, los hidrocarburos continuaron perdiendo relevancia. Las exportaciones de gas natural sumaron apenas 283,8 millones de dólares, el 5,2% del total nacional, con una caída acumulada del 39,8% respecto al mismo período de 2025. El sector agropecuario, por su parte, aportó 186,7 millones de dólares, equivalente al 3,4% de las ventas externas del país.
Dentro del sector minero, el principal producto de exportación fue el mineral de plata, que generó 1.608 millones de dólares, seguido por el mineral de zinc, con 660,4 millones. También destacaron las ventas de wólfram, que alcanzaron 89,3 millones de dólares, registrando uno de los mayores crecimientos porcentuales.
PARA SABER
Destino. Santa Cruz se consolidó como el principal destino de las remesas enviadas por trabajadores bolivianos desde el exterior durante los primeros cinco meses de 2026, al captar $us 267,74 millones, equivalentes al 58,2% del total nacional, según datos del Banco Central de Bolivia (BCB).
Otras regiones. Detrás de Santa Cruz se ubicó Cochabamba, que recibió $us 109 millones, representando el 23,7% del total nacional,La Paz ocupó el tercer lugar con $us 37,25 millones.
CIFRAS
6.000 millones de dólares. Es el monto que llegó a exportar el sector hidrocarburifero, en 2013, en el boom de la era del gas
1.076 millones de dólares. Fueron las exportaciones totales del sector hidrocarburifero durante la gestión 2025, según el INE



















