El presidente de la Cámara de Industria, Comercio, Servicios y Turismo de Santa Cruz (Cainco), Jean Pierre Antelo, afirmó que la intervención de YPFB y de la Agencia Nacional de Hidrocarburos (ANH) no resolverá en el corto plazo el problema de abastecimiento de diésel y planteó una reestructuración integral de la empresa estatal.
“Hay que reestructurar esa empresa estratégica (YPFB)”, sostuvo Antelo, al señalar que la intervención de ambas instituciones no garantizará una solución inmediata a la escasez de combustibles.
A su criterio, “la intervención de Yacimientos y ANH no le va a dar al país en los próximos tres meses un litro de diésel”, por lo que consideró necesario avanzar en cambios estructurales que permitan resolver los problemas de abastecimiento y del mercado de combustibles.
Antelo también cuestionó el esquema de precios establecido para el diésel y planteó que el país debe avanzar hacia una tarifa única. “Lo que necesitamos realmente es un precio único del diésel. Ese es el camino que tiene que tener el país, un precio único en combustible”, afirmó.
Anteriormente, Antelo planteó en conferencias y entrevistas la «imperiosa de necesidad» de un solo precio para el diésel y reglas claras para los empresarios privados que importen el combustible.
El titular de Cainco consideró que mantener dos precios para el diésel genera distorsiones en el mercado y termina excluyendo a determinados sectores. “Para nosotros no funciona el tener dos precios para el diésel, distorsiona el mercado y excluye a algunas personas”, señaló.
Diésel
En ese sentido, defendió un “sinceramiento real” del precio de los combustibles, tomando en cuenta que gran parte del diésel utilizado en Bolivia proviene del exterior. “Hoy en día el combustible cuesta lo que cuesta en el mercado”, afirmó, y remarcó que el 96% del diésel que consume el país es importado.
Sin embargo, Antelo sostuvo que una eventual modificación del precio debe estar acompañada por mecanismos de protección para los sectores de menores ingresos. Planteó que el Estado focalice la ayuda en las familias más vulnerables, en lugar de mantener un esquema generalizado que, según su criterio, genera distorsiones.
El empresario vinculó además la escasez de combustibles con otros desequilibrios de la economía boliviana, como la falta de divisas, el incremento del tipo de cambio y el aumento de los precios.
“La falta de combustible, la falta de divisas que cada día va subiendo el tipo de cambio, la inflación que va subiendo. Es un termómetro que nos indica que la economía está mal y hay que hacer una reestructuración completa”, sostuvo.
Sus declaraciones se producen en medio del debate generado por el Decreto Supremo 5676, que estableció diferentes precios de referencia para el diésel según el tipo de consumidor, mientras el Gobierno busca reducir el costo fiscal de la subvención y contener el desvío y contrabando de combustibles.
Para Cainco, la discusión no debería limitarse al precio del diésel, sino abordar de manera integral el funcionamiento del sector hidrocarburífero y el rol de YPFB, además de establecer mecanismos de apoyo social dirigidos específicamente a quienes realmente necesitan protección.



















