América Latina y el Caribe están bien posicionadas para prosperar a medida que el mundo avanza hacia una era de electricidad limpia. La región posee además grandes concentraciones de minerales críticos para la transición energética.
Los combustibles fósiles representan alrededor de dos tercios de la combinación energética en América Latina y el Caribe. Esto es considerablemente inferior al promedio mundial del 80%, gracias a la participación del 60% de las energías renovables en la generación de electricidad. La Agencia Internacional de Energía (AIE) pronostica que esa cifra se elevará hasta el 80% en 2050, según indica su reciente informe, “Panorama energético en América Latina”, el primero dedicado íntegramente a la región y que fue publicado el miércoles.
La energía hidroeléctrica por sí sola representa el 45% del suministro eléctrico. En Costa Rica y Paraguay, casi todo el suministro eléctrico proviene de fuentes renovables. Los combustibles fósiles dominan en muchos sectores de uso final y el petróleo es, en particular, el combustible principal utilizado en el transporte. Sin embargo, la proporción de biocombustibles en el transporte por carretera es el doble del promedio mundial.



















