A la intemperie, bajo la lluvia y los fuertes vientos que soplan afuera del área de carga del aeropuerto Viru Viru, Gregoria Condori permanece en la fila sin más abrigo que una colcha y un pedazo de hule. Lleva siete días cuidando su espacio para poder enviar pollo a su madre que en la ciudad de La Paz sufre la escasez de alimentos y solo ha podido servir la mesa con arroz, verdura y avena.
Condori pasó el feriado de Corpus Christi y todo el fin de semana cuidando una conversadora y recién ayer pudo despachar 25 de kilos de pollo, que es límite permitido por persona.
El miércoles cuando el reloj marcaba las 19:30, Gregoria confiaba que sería la última noche en la cola, porque esperaba estar entre las más de 70 personas que lograrían despachar su encomienda al día siguiente.
A esa misma hora, dentro del aeropuerto, pasajeros que se preparaban para abordar un vuelo con destino a La Paz alistaban las conservadoras con alimentos que se han vuelto parte de los equipajes. Incluso, están llevando maples de huevo en lugar de las maletas de mano.
Carne, pollo, huevo y chorizo es lo que más lleva la gente para abastecer de alimentos a sus parientes en la sede de Gobierno, donde el desabastecimiento y el alza de precios golpean con fuerza a los hogares tras 42 días de conflictos que afectan al país.
Con la angustia por lo que está pasando su hermana y su familia, Carolina Hurtado también permanecía en la fila junto a su conservadora. “Estamos muy preocupados. Nos dicen que en La Paz no hay nada para comprar y, si llega algo, las colas están larguísimas y los precios muy caros”, cuenta Hurtado. Asegura que, según la versión de sus familiares, en La Paz un pollo llega a costar Bs 140. “Aquí está entre Bs 20 y Bs 28, pero tenemos pagar Bs 10 por kilo de carga”, se queja.
Carmiña Aguilera también logró despachar después de siete noches en la fila una conservadora con carne, pollo y queso para unos amigos que la ayudaron durante la época de incendios, ya que ella es bombera forestal.
“Es justo retribuir la ayuda que a uno le brindan”, dice mientras intenta protegerse del viento frío, que levantaba incluso las colchas que usaban para cubrirse.
Llegó el Jueves de Corpus Christi con la esperanza de poder enviar la encomienda, porque las personas desde La Paz le enviaron recursos para hacer algunas compras y ella ha tenido que hacer todas las gestiones para hacerlas llegar. Sin embargo, dice que “no trabajaron durante el feriado; el sábado solo atendieron hasta el mediodía y recién reanudaron el servicio el lunes”. “Han ido ingresando poco a poco y a nosotros nos tocó ayer”, agrega.
A su lado, Peldani Salazar reclama que permiten mandar solo 25 kilos. Dice que es la segunda vez que envía una carga a La Paz, pero la anterior vez durmió solo una noche.
Se ayudan a cuidar el espacio
En la fila se organizan por grupos de 20 y 30 personas y hacen una lista para controlar que nadie se meta en la cola.
A las 18:00 dejan de recibir las encomiendas en la oficina, y quienes no ingresaron hasta esa hora empiezan a acomodar sus colchas, camping y hules para cubrirse, porque saben que les tocará pasar la noche. No solo tienen que comprar lo que van a mandar, sino que también deben cubrir los Bs 250 del envío de la carga y gastar en la alimentación los días que pasan en la fila.
En el aeropuerto
A unos minutos de abordar el vuelo, Benita Carlos terminó de acomodar los maples de huevo para llevar de uno a sus seis hijos, pero tuvo que dejar parte de su carga, porque no era posible llevar tanto equipaje. Al igual que los demás pasajeros, las conservadoras con pollo, carne, queso, chorizos y biscochos, entre otros, reemplazaron sus maletas de ropa. “Nos dijeron que podemos llevar dos maples por persona, no es justo, porque esto no es para hacer negocio,” dice. Armó dos bultos, con dos maples cada uno, para intentar pasar ese equipaje en mano. “Necesitamos llevar comida, porque allá escasea todo”, dice.
Benita llegó desde Bermejo para pasar por vía aérea a la ciudad de La Paz, ya que está preocupada por las carencias que están pasando sus hijos debido a los bloqueos.



















