Cuello de botella en Arica agrava la crisis logística del comercio exterior boliviano

Los problemas para el comercio exterior boliviano no terminaron con el levantamiento de los bloqueos. Ahora, despachantes de aduana alertan que la congestión en el Terminal Puerto Arica (TPA) está provocando nuevos retrasos en el despacho de mercancías con destino a Bolivia, elevando los costos logísticos para importadores y exportadores.

La advertencia coincide con un comunicado emitido este lunes por Terminal Puerto Arica S.A., que informó a sus clientes sobre un incremento significativo de la demanda de servicios vinculados a la carga boliviana.

La empresa atribuyó la situación a los más de 50 días de bloqueos en Bolivia, que impidieron retirar oportunamente los contenedores y generaron una acumulación extraordinaria en sus áreas de almacenamiento.

Aseguró que mantiene todas sus operaciones y que reforzó sus recursos para atender la demanda, aunque reconoció que trabaja para normalizar el servicio.

Cuello de botella en Arica agrava la crisis logística del comercio exterior boliviano
Sin embargo, las versiones de las despachantes de aduana muestran que la congestión continúa afectando la cadena logística.

«Desde el viernes tenemos contenedores esperando. Antes existía espacio para descargarlos antes de la llegada de la nave, pero ahora nos dicen que no hay lugar porque el puerto está completamente lleno. Incluso el domingo no atendieron despachos», relató una trabajadora del sector.

Otra despachante explicó que el puerto solo está descargando contenedores asociados a naves que ya se encuentran atracadas, obligando al resto de la carga a esperar varios días adicionales.

«Nos indican que debemos esperar hasta que llegue la nave para recién descargar, cuando normalmente ese proceso se realizaba con anticipación», señaló.

Las demoras también incrementan los costos para las empresas. En un grupo de coordinación entre operadores logísticos, una trabajadora advirtió que las sobreestadías continúan acumulándose porque los contenedores no pueden salir del puerto, mientras otros usuarios reportan que ni siquiera reciben turnos para sus despachos.

A este escenario se suma otro cuello de botella: la falta de diésel en Bolivia. Según testimonios compartidos entre despachantes, los camiones tardan más en llegar al puerto debido a las largas filas para abastecerse de combustible, lo que retrasa aún más la rotación de contenedores.

Las denuncias reflejan que, pese al fin de los bloqueos, la cadena logística continúa bajo presión. A las dificultades para retirar la carga en frontera se añaden la congestión en Arica, el retraso en la descarga de contenedores y el incremento de costos por almacenamiento y sobreestadías, factores que siguen afectando el comercio exterior boliviano.

Sourceel deber

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