Las exportaciones de gas natural de Bolivia registraron una caída de 187,5 millones de dólares entre enero y mayo de este año en comparación con el mismo periodo de 2025, según datos del Instituto Nacional de Estadística (INE). El reporte detalla que las ventas externas pasaron de 471,3 millones de dólares a 283,8 millones.
Este descenso coincide con la reducción crítica de las reservas hidrocarburíferas, que actualmente se sitúan en 3,7 trillones de pies cúbicos (TCF), frente a los 8,95 TCF reportados en 2018.
El fin de semana, el presidente de Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos (YPFB), Sebastián Daroca, calificó el escenario como “muy preocupante” y advirtió que el país enfrenta riesgos reales para abastecer su mercado interno en los próximos años.
Por su parte, el analista José Padilla señaló, en declaraciones a la Red Unitel, que la producción diaria alcanza los 21 millones de metros cúbicos, de los cuales 15 se destinan al consumo local, e indicó que Bolivia podría dejar de exportar definitivamente en 2027.
En esta línea, el exministro Álvaro Ríos, en su último artículo, proyectó que el país importará gas natural desde 2029, lo que derivaría en racionamientos eléctricos debido a que el 71% de la generación nacional depende de este insumo.
Ante la insuficiencia, YPFB enfatizó la necesidad de aprobar una nueva Ley de Hidrocarburos para atraer inversiones destinadas a la exploración.
Padilla propuso intervenciones inmediatas en campos maduros y el desarrollo del campo Bermejo con el fin de incorporar 1,5 TCF adicionales en un periodo que oscile entre tres y seis meses calendario.



















