Bolivia redujo en 28% el volumen de sus importaciones de los combustibles diésel y gasolina, pero el gasto cayó apenas un 3%, debido principalmente al incremento del precio internacional del petróleo, según el Instituto Boliviano de Comercio Exterior (IBCE).
Los datos del Instituto Nacional de Estadística (INE), que cita Gary Rodríguez, gerente general del IBCE, reflejan que el país compra menos combustible del exterior sin reducir de manera significativa el desembolso de recursos.
“El valor ha caído en 3%. O sea, casi hemos gastado la misma cantidad, pero el volumen ha caído 28%”, explicó Rodríguez en una entrevista con el periódico La Razón.
Combustible
El ejecutivo advirtió que la disminución de las importaciones implica que Bolivia recibió más de una cuarta parte menos de combustible que en el mismo periodo del año anterior. Sin embargo, aclaró que estos datos, por sí solos, no permiten determinar las causas de la escasez que se manifiesta en las filas de vehículos en los surtidores.
“Estamos pagando casi lo mismo, siendo que hemos importado menos que el año pasado en un 28%, o sea, más de la cuarta parte no está en el mercado”, afirmó.
Rodríguez planteó dos posibles explicaciones para las dificultades de abastecimiento: una oferta insuficiente para cubrir la demanda o un consumo que no responde únicamente a las necesidades reales del mercado. En el caso de la gasolina, también mencionó la posibilidad de que parte de la demanda esté vinculada al contrabando.
“A la hora de pesar los argumentos, si tenemos colas es porque no hay suficiente provisión, no hay suficiente oferta, o porque todavía la demanda es especulativa, o porque la demanda, en el caso de la gasolina ahora, está asociada al contrabando”, sostuvo.
Subvención
El gerente del IBCE defendió la eliminación de la subvención y recordó que su institución respaldó el Decreto Supremo del 26 de diciembre de 2010, durante el gobierno de Evo Morales, que buscó modificar los precios de los carburantes, aunque el Ejecutivo dejó sin efecto esa medida días después, tras las protestas sociales.
Rodríguez sostuvo que mantener precios artificialmente bajos durante años incentivó el ingreso de vehículos indocumentados, favoreció el contrabando y desalentó las inversiones en exploración y transformación de hidrocarburos.
“Hay que sincerar esta parte de la economía para evitar que llegara a lo que hemos llegado ahora”, recordó sobre la posición que asumió el IBCE en aquel momento.
A su juicio, Bolivia pudo haber aplicado ajustes graduales o una medida de choque acompañada de mecanismos de compensación social para reducir el impacto sobre los hogares y evitar el elevado gasto que actualmente demanda la importación de combustibles.
“Es un costo alto que estamos pagando hoy día, que lo pudimos haber asimilado gradualmente o con choque en el 2010, pero con medidas de compensación que nos llevaran, por una parte, a morigerar el impacto en lo social”, manifestó.
Las importaciones
Rodríguez comparó el gasto histórico en importaciones de combustibles para ilustrar el cambio que experimentó la economía boliviana. Según las cifras oficiales que citó, en 2005 el país importó gasolina por apenas $us 39.000 y diésel por poco más de $us 189 millones.
Con el paso de los años, el gasto anual en la compra externa de combustibles llegó a superar los $us 2.500 millones y alcanzó niveles de entre $us 2.500 millones y $us 2.800 millones, de acuerdo con el ejecutivo.
“Esos 189 millones de dólares de diésel y gasolina se transformaron en más de 2.500 y hasta 2.800 millones de dólares por año”, señaló.
Divisas
Rodríguez atribuyó esta evolución a la caída de la producción nacional de hidrocarburos, la reducción de las exportaciones de gas y la menor generación de divisas, factores que, según explicó, obligaron al país a importar más combustibles para cubrir su propia demanda.
“La triste ecuación de caída de la producción, caída de la exportación de gas, caída de las divisas y caída de la producción de líquidos y subida de la importación, porque estábamos produciendo menos para nosotros mismos”, afirmó.
El economista consideró que la situación actual refleja el costo acumulado de los problemas estructurales del sector hidrocarburífero y reiteró la necesidad de corregir las distorsiones económicas que, a su criterio, contribuyeron a incrementar la dependencia de los combustibles importados.



















