Mientras en el país se percibe una relativa estabilización de precios tras la asunción de Rodrigo Paz a la presidencia, este comportamiento no se replica en los materiales de construcción. La Sociedad de Ingenieros de Bolivia (SIB) volvió a pedir al Gobierno una actualización del decreto que permita nivelar el costo de estos insumos, un reclamo que —recuerdan— ya fue planteado sin éxito al expresidente Luis Arce.
El representante de la SIB en Tarija, Pascual Velásquez, informó que el sector ha solicitado reuniones con las nuevas autoridades para ampliar el decreto de estabilización e incluir una actualización específica para los materiales de producción nacional.
“Los materiales nacionales han subido de manera considerable. El cemento que antes valía entre 45 y 48 bolivianos ahora cuesta entre 70 y 75 bolivianos. Lo mismo ocurre con el ladrillo, el cerámico y otros insumos esenciales”, explicó.
Velásquez sostuvo que la actualización de precios es “imprescindible”, y que el sector esperará la posesión del gabinete completo del Ejecutivo para que, desde la próxima semana, se atienda la problemática que afecta directamente a la construcción pública y privada.
“A nivel nacional, el sector de la construcción genera cerca de 1,5 millones de fuentes de empleo entre obreros y profesionales. Si las obras se paralizan, lo primero que sucede es el despido de trabajadores, y entre ellos están nuestros colegas ingenieros que dirigen muchos de los proyectos”, advirtió.
Expectativas sobre el nuevo gobierno
Consultado sobre las expectativas frente al gobierno de Rodrigo Paz, Velásquez señaló que Tarija ha sido postergada durante años, con escasas obras públicas en la última década. Recordó que la Gobernación y Municipio atraviesan dificultades financieras y que el gobierno nacional saliente ejecutó pocas inversiones relevantes.
En ese sentido, expresó que una de las obras estructurales de mayor urgencia es la presa El Carrizal. “Es uno de los retos más importantes que tiene Rodrigo Paz. Esta obra es una esperanza para todos los tarijeños por su magnitud y la energía que podría generar para el departamento y el país”, dijo.
Importaciones en caída
Los datos del Instituto Boliviano de Comercio Exterior (IBCE) para el periodo 2015-2024 revelan una contracción sostenida en la importación de materiales de construcción. Tras un pico en 2016, cuando el valor importado superó los 1.222 millones de dólares, la tendencia ha sido descendente hasta llegar a solo 272 millones en 2024, la cifra más baja en este periodo.
En volumen, la caída es igual de profunda: de más de 1,2 millones de toneladas importadas en 2016, Bolivia pasó a apenas 345.537 toneladas en 2024. Esta reducción afecta principalmente a productos estratégicos como barras de hierro o acero sin alear —el rubro más importado del sector—, además de perfiles y tubos de acero, esenciales para cualquier tipo de obra civil.



















