Los gobernadores salientes dejan un contexto financiero desafiante a sus sucesores, con baja ejecución presupuestaria en el inicio de 2026 y una alta presión del gasto corriente, en medio de interrogantes sobre los recursos con los que contarán las nuevas gestiones.
El diagnóstico tras la revisión de los estados financieros de 2025 y la ejecución presupuestaria al 28 de febrero de este año muestran una realidad con patrones comunes, en un momento en que el debate sobre la propuesta del Poder Ejecutivo del 50/50 cobra mayor relevancia.
El gobierno central plantea discutir la redistribución de recursos tras la posesión de las nuevas autoridades. “No va a ser fácil, pero viene una nueva etapa con el 50-50, donde no solo es un pacto fiscal, sino una etapa de cómo vamos a construir nuestras regiones”, afirmó el presidente Rodrigo Paz hace una semana.
No obstante, antes de entrar en debate, es fundamental entender en qué situación se encuentran entidades territoriales autónomas, entre ellas las gobernaciones.
Para este 2026, Santa Cruz fijó su presupuesto en Bs 2.105 millones; La Paz en Bs 1.677 millones; Cochabamba en Bs 1.110 millones; Chuquisaca Bs 782 millones; Oruro en Bs 727 millones; Potosí en 1.481 millones; Tarija en Bs 844 millones; Beni en Bs 520 millones; y Pando en Bs 252 millones.
Esas cifras podrían ajustarse con la presentación del nuevo Presupuesto General del Estado (PGE), tras la posesión de nuevas autoridades, aunque ocho de las gobernaciones redujeron sus presupuestos entre el 12% y el 34%, solo Oruro tuvo un leve incremento de 1,2% respecto a la gestión pasada
En los dos primeros meses de este año ninguna gobernación superó el 10% de ejecución presupuestaria. La Paz registró un 5,07%, Cochabamba 7,11%, Santa Cruz 7,5% y Chuquisaca 8,07%, mientras que departamentos como Oruro y Tarija también se mantienen en niveles bajos, con 5,19% y 5,7%, respectivamente. Aunque este desempeño es habitual en el primer bimestre, refleja el ritmo inicial con el que las nuevas autoridades deberán trabajar.
A esto se suma la herencia fiscal de la gestión 2025, que da cuenta que de los nueve departamentos, seis cerraron con déficit respecto a los recursos y gastos corrientes: Chuquisaca (-Bs 17,5 millones), Cochabamba (-Bs 40 millones), Tarija (-Bs 36,5 millones), Santa Cruz (-Bs 43 millones), Beni (-Bs 49,9 millones) y Pando (-Bs 11,7 millones).
Solo La Paz, Oruro y Potosí reportaron superávit: con Bs 182,5 millones; Bs 47,3 millones; y Bs 889,6 millones respectivamente.
Gastos y recursos
El peso del gasto corriente es uno de los elementos centrales para entender la situación. En todos los departamentos, los servicios personales, es decir, el pago de sueldos, representan la mayor parte del presupuesto.
En Santa Cruz este gasto superó los Bs 1.207 millones, 47,9% de su presupuesto en 2025; en La Paz fue de Bs 980 millones 49,5% de su presupuesto; y en Cochabamba, más de Bs 661 millones 52,2% de su presupuesto. Este componente limita la capacidad de las gobernaciones para redirigir recursos hacia inversión pública, infraestructura o programas sociales.
Mientras que los ingresos departamentales muestran una alta dependencia de fuentes externas, las transferencias corrientes del nivel central siguen siendo el principal ingreso en la mayoría de regiones, como en Santa Cruz que suma Bs 1.179 millones 46,8% del presupuesto departamental; La Paz con Bs 1.153 millones 58,3% de su presupuesto o Cochabamba que tuvo Bs 832 millones 65,7% de su presupuesto.
Los ingresos propios, como impuestos o venta de bienes y servicios, representan una proporción menor. Solo algunos departamentos, como Potosí y Tarija, destacan por mayores ingresos vía regalías, con Bs 1.155 millones Bs 258 millones, respectivamente, lo que a su vez los hace dependientes de sectores específicos como los hidrocarburos o la minería.
Los ingresos propios, como impuestos o venta de bienes y servicios, tienen una participación mucho menor, lo que limita la autonomía financiera de las gobernaciones.
Otro elemento clave es la deuda flotante, es decir, las obligaciones pendientes de pago que pasan de una gestión a otra. Al cierre de 2025, varias gobernaciones acumulaban montos importantes, como Santa Cruz con más de Bs 168 millones, La Paz con Bs 87 millones y Cochabamba con Bs 51 millones.
Sin embargo, al 28 de febrero de 2026 se observa una reducción significativa en la mayoría de los casos. Aun así, departamentos como Santa Cruz mantienen niveles relevantes de deuda flotante con Bs 33,1 millones, La Paz con Bs 19 mil; Cochabamba con Bs 351 mil; Chuquisaca Bs 1.9 millones; Oruro Bs 2.4 millones; Beni Bs 5 millones y Pando Bs 5.6 millones. Potosí con Bs 892 mil y Tarija con Bs 46 mil son los que tienen las cifras más bajas.
Esto implica que las nuevas autoridades deberán destinar recursos desde el inicio de su gestión para cubrir compromisos heredados.



















