Innovación en el Chaco: Ganadería que regenera suelos y conserva el bosque

El Chaco boliviano fue el epicentro de la ganadería sostenible, tras recibir a productores del norte amazónico de La Paz, la Chiquitania y los pertenecientes al Chaco cruceño y tarijeño. Durante dos jornadas, los asistentes fueron testigos de la producción de carne vacuna en predios que mantienen más del 90 % de bosque en pie y su biodiversidad, mediante innovaciones tecnológicas y prácticas regenerativas.

Alrededor de cien personas participaron de la denominada “Gira técnica de prácticas sostenibles de ganadería en el Chaco boliviano”, el 16 y 17 de abril. La actividad involucró a tres municipios, Cuevo y Boyuibe de Santa Cruz y Villa Montes de Tarija, en el marco del programa Paisaje Productivo Protegido “PPP”, que es ejecutado por la Fundación para la Conservación del Bosque Chiquitano (FCBC) y la ONG Protección del Medio Ambiente Tarija (PROMETA), con el apoyo de la Embajada de Suecia en Bolivia y la Unión Europea.

José Manuel Virieux, de la Hacienda Mandiyuti en Cuevo, compartió los beneficios del sistema silvopastoril, una práctica de adaptación al cambio climático que contribuye a la regeneración del suelo y el bienestar animal. Además, el manejo de monte nativo le permite garantizar la oferta forrajera sin fragmentar el hábitat de la fauna silvestre; para monitorear este impacto, el PPP instaló trampas cámara, al igual que otros cuatro predios en Villa Montes, donde ya se registraron al menos 15 especies de mamíferos, según explicación y exposición de resultados de biólogos del área.

En la propiedad La Colorada se verificaron los beneficios del denominado raleado selectivo de monte, a través de la reciente introducción de una maquinaria de rolado mecánico de baja intensidad para la siembra del pasto, una práctica donde la afectación al árbol en pie es mínima y adaptada a su entorno.

La Hacienda Cumbaruty en Boyuibe también mostró sus potencialidades. Severo Hoyos enfatizó sobre la gestión integral de su predio, a través del uso eficiente del agua, manejo del monte nativo, incremento de la oferta forrajera con pasturas de corte y recuperación de áreas degradadas mediante la tuna forrajera.

Esta propiedad complementa sus acciones con iniciativas de agroturismo, bajo un proyecto nacional, según Fidel Hoyos. Es así que este lugar también fue el espacio de alimentación preparada con productos de la misma hacienda, como parte de su oferta gastronómica.

Eudes Rojas del predio El Negro en la comunidad Renacer de Villa Montes, apoyado en resultados de la consultoría sobre ganadería regenerativa, demostró cómo el manejo diferido del monte nativo le garantiza forraje por al menos 10 meses al año. Los dos meses restantes se apoya con pasturas introducidas bajo sistema rotacional. Este esquema mejora el aprovechamiento del pasto, mantiene la cobertura vegetal, previene la erosión y el arrastre de sedimentos que reducen la productividad del campo.

Este lugar también implementó bombeo solar para abastecer agua al ganado y uso doméstico. Esta innovación, además de reducir costos operativos y emisiones de dióxido de carbono (CO₂) al reemplazar motores a diésel, contribuye a la salud animal al evitar parasitosis. Mientras que los bebederos distanciados alivian la presión de las vacas sobre los atajados, disminuyendo el pisoteo y la compactación.

Asimismo, tras resultados de evaluación especializada, se compartió información de cómo un predio ganadero PPP de esta zona, Montecristo, obtuvo resultado de carbono negativo. Es decir, el bosque que conserva tiene la capacidad de absorber más CO₂ del que emite su hato.

La incorporación de tuna forrajera asociada a otros cultivos, también fue destacada como prueba piloto. Esta planta, además de recuperar suelos degradados, aporta agua y forraje en época seca. Paralelamente, se evalúa el desempeño de bioinsumos para el control integrado de plagas y enfermedades, buscando reducir la dependencia de agroquímicos.

En el predio Las Cabezas, Luis “Pila” Rojas tiene similares prácticas, pero en este caso es una asociación de pasturas de corte con leguminosas. El principal resultado es la recuperación y conservación de la fertilidad del suelo, base para sistemas ganaderos de largo plazo. Aquí, como en El Negro, se trabaja mediante una sinergia entre el PPP y la Fundación PROINPA bajo la iniciativa de Mercados Inclusivos impulsada por Swisscontact.

En este lugar también se expusieron productos derivados del bosque en pie, por ejemplo: harina y “café” de algarrobo, además de miel. La apicultura cumple un doble propósito: genera ingresos económicos y asegura la polinización del monte nativo que luego provee forraje al ganado.

Tras un espacio de interacción entre productores y visitas de campo, Lesly Enriquez, quien llegó desde la Chiquitania, valora que, a pesar de las condiciones climáticas de la región, la falta de agua, sequía y suelos degradados, la gente es emprendedora. Para Gonzalo Aguirre, proveniente del mismo lugar, la ganadería del Chaco tiene una representación importante a nivel nacional, por ser una producción bajo monte.

Entre tanto, Fidel Hoyos, de Boyuibe, destaca el potencial productivo y la conciencia ambiental de los propietarios. Mientras que Virginia Lipa y Casto Yanari, quienes llegaron del norte amazónico de La Paz apoyados por Conservación Internacional, quieren replicar en sus predios ganaderos; el pastoreo rotacional mediante cercas eléctricas y la tuna forrajera.

Para Rodrigo Ayala, director de la ONG Protección del Medio Ambiente Tarija (PROMETA) y Julio César Salinas, coordinador general del programa PPP, la gira técnica además de ser un espacio de conexión entre productores, evidenció que el enfoque PPP permite sostener la ganadería chaqueña aun en escenarios climáticos adversos, integrando tecnología, manejo ecológico y diversificación de ingresos sin degradar la base productiva.

Sourceel pais

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