Bolivia, al igual que los otros países en desarrollo, no es históricamente responsable por la enorme emisión de gases de efecto invernadero, en la medida en que sí lo son aquéllos con las economías más desarrolladas. Este punto marca una asimetría que está en el centro de las muchas discusiones que se vienen dando en las llamadas Conferencias de las Partes (COP28, por su sigla en inglés).
El país estará representado en la cita por una delegación encabezada por el vicepresidente del Estado, David Choquehuanca; la ministra de Relaciones Exteriores, Celinda Sosa; el ministro de Medio Ambiente y Agua, Rubén Méndez; el ministro de Planificación del Desarrollo, Sergio Cusicanqui; y el viceministro de Relaciones Exteriores, Freddy Mamani. Sobre ello conversamos con el ministro de Hidrocarburos y Energías, Franklin Molina.
Bolivia y COP28
—¿Cuál es su perspectiva sobre la cumbre COP28 en Dubái?
—La vigésima octava Conferencia de las Naciones Unidas sobre Cambio Climático (COP28) es el encuentro más importante de los gobiernos en materia climática, constituyéndose en el escenario donde se toman decisiones de alcance global ante el cambio climático y se analiza a nivel técnico las medidas que permitan la implementación del acuerdo de París de 2015, que busca limitar el calentamiento global por debajo de los 2°C con esfuerzos al 1,5°C. En términos prácticos, limitar el calentamiento global implica reducir las emisiones de gases de efecto invernadero y para ello se requiere hacer cambios principalmente en el sector energético, pero también en otros sectores estratégicos. Estos cambios conllevan una serie de nuevas dinámicas globales y transformaciones tanto técnicas como sociales, que implican la adopción de nuevos paradigmas, donde la energía barata pero contaminante tiene cada vez menos cabida, y entrañan la búsqueda de nuevas alternativas menos contaminantes y que generen un mayor valor agregado para la sociedad. Para ello, un aspecto crucial es el financiamiento y éste es un tema transversal que pasa por resolver la necesidad de movilizar recursos que permitan implementar las políticas climáticas, principalmente en el contexto de la actual crisis energética, la inflación y las desigualdades acentuadas por la pandemia del COVID-19. Como país estamos llevando una importante cartera de proyectos energéticos, con la mira puesta en consolidar la transición energética que ya viene siendo implementada en el marco de las políticas impulsadas por el presidente Luis Arce de eficiencia energética y energías renovables, donde se vienen transformando las formas en que se suministra y se usa la energía, hacia vectores más eficientes y menos contaminantes, a través de una estrategia multidimensional que permita alcanzar los cada vez más importantes objetivos de sostenibilidad.
—¿Qué expectativas se tiene desde Bolivia sobre los resultados de la CPO28?
—En la COP28 se va a discutir decisiones que afectan el futuro climático del mundo, donde se tratará el abandono progresivo de los combustibles fósiles, el corregir el desajuste climático, frenar la pérdida de biodiversidad, entre otros temas, y el financiamiento climático; con miras también a la adaptación, a la mitigación a la reducción de emisiones, y eso es muy importante para países como Bolivia que nos vemos afectados por el cambio climático. Todavía existe un número importante de países que se oponen a hablar de transición. Las COP funcionan a partir de consensos, basta que un país diga que no para que no haya acuerdo, pero se han logrado importantes avances. En esta cumbre se lanza el primer balance mundial de emisiones de CO2, lo que nos permitirá evaluar los avances en los objetivos del Acuerdo de París, y se plantea alcanzar un documento de decisión sobre cómo se continuará avanzando, en aspectos vinculados a acelerar la transición energética y establecer nuevos acuerdos en cuanto a financiación, porque no se han logrado cumplir con las metas en esta materia.
—¿Cuál es su perspectiva sobre la situación del cambio climático y la transición energética a nivel mundial?
—Se están dando importantes pasos a nivel global para acelerar la transición energética, pero debemos actuar más rápido y de manera más decidida si queremos cumplir con las metas de limitar el calentamiento global a los valores establecidos en el Acuerdo de París. Los Estados debemos actuar en el marco de las responsabilidades comunes de los gobiernos, con diferencias de responsabilidad. Es decir, no es la misma responsabilidad que tienen los países desarrollados que tienen una huella de carbono mucho más grande, que la de los países en desarrollo cuyo aporte histórico a la huella de carbono es sustancialmente menor. Esta transformación de la matriz energética no implica únicamente al sector de la energía, ya que esto solo permitiría la reducción de un tercio de las emisiones netas, sino que es necesario extender el uso de las energías limpias a más áreas de la economía, especialmente en sectores de mayor demanda energética, como el sector transporte, por medio de la electromovilidad y el industrial, mediante tecnologías de generación más eficientes y sostenibles. Parte de estas acciones están definidas en los proyectos que estamos ejecutando en el país con la introducción de los biocombustibles incorporando plantas que permitirán contar con energéticos ecológicos y con fuentes de generación como la fotovoltaica, eólica, geotermia e hídrica.
—¿Cómo caracteriza la situación actual de la transición energética en Bolivia?
—En Bolivia la política energética apunta a que en 2025 el 75% de la demanda nacional de energía eléctrica sea atendida mediante fuentes limpias y renovables. En este sentido ya se han incorporado 1157 MW de energía renovable al sistema eléctrico nacional y en los próximos tres años se incluirán 526 MW adicionales. Acompañando estas medidas, en 2021 se introdujo la regulación de la generación distribuida con fuentes renovables y se dieron incentivos tributarios y financieros a la electromovilidad. El Decreto Supremo 4794 estableció medidas de eficiencia para la producción de energía eléctrica, limitando la utilización de gas natural para este fin en el sector industrial nacional. Hacia 2050 tenemos previsto cambiar totalmente nuestra matriz energética, incrementando sustancialmente la oferta de energía primaria procedente de fuentes limpias, mediante el desarrollo de nuevos proyectos solares, eólicos e hidroeléctricos, así como con la introducción de combustibles, biodiésel, etcétera, pero también con la introducción de energías alternativas que nos permitan avanzar en la descarbonización como el hidrógeno de bajas emisiones. De igual menara, venimos desarrollando el Plan de Eficiencia Energética, que entre sus objetivos busca promover el uso de la energía de manera sustentable, eficiente, amigable con el medioambiente, e impulsar la electromovilidad, para ello están en desarrollo varias medidas, como la estrategia nacional de movilidad eléctrica para el transporte público urbano en Bolivia. En este contexto el desarrollo del litio hoy juega un papel fundamental, principalmente en la fabricación de baterías, bajo esta lógica hemos trazado una línea importante para industrializar los recursos evaporíticos. La Extracción Directa de Litio (EDL) es una tecnología que estamos aplicando en los nuevos proyectos encarados por YLB, con el objetivo de avanzar con mayor eficiencia e incorporar procesos más sostenibles para la extracción de este recurso estratégico y del cual Bolivia cuenta con la principal reserva global del mineral, pero al mismo tiempo generar recursos económicos al país. Sin embargo, es importante tener presente que toda transición requiere de un proceso, por lo que se debe asegurar su aplicación de manera adecuada a la realidad nacional, precautelando el cumplimiento de los principios constitucionales, eficiencia, continuidad, adaptabilidad y preservación del medioambiente, que rigen al sector energético nacional.
PERFIL
El ministro Franklin Molina. Foto: MHE
Nombre: Franklin Molina
Cargo: Ministro de Hidrocarburos y Energías
Es cruceño y economista senior de profesión, especialista en desarrollo energético. Estudió Economía en la Universidad Autónoma Gabriel René Moreno (UAGRM) de Santa Cruz, realizó posgrados en Bolivia y Chile relativos a gestión pública, administración, gestión financiera y gestión de empresas. La autoridad tiene amplia trayectoria en la función pública. Durante cinco años se desempeñó como Viceministro de Desarrollo Energético en el Ministerio de Hidrocarburos y Energía. Fue analista de Desarrollo Energético en el Viceministerio de Electricidad, también asumió como Jefe de Planificación de la Autoridad de Regulación y Fiscalización de Telecomunicaciones y Transportes (ATT) y fue designado Director de la Transportadora de Electricidad SA (TDE).



















