En los últimos cinco años (2020-2025), Bolivia ha experimentado extremos climáticos severos, alternando entre sequías intensas por La Niña y lluvias torrenciales, especialmente en 2024, 2025 y parte de este 2026, calificadas entre las peores en décadas.
Estas precipitaciones han causado desbordes de ríos, inundaciones, más de 50 muertos y miles de familias afectadas, afectando principalmente al occidente y valles.
Entre 2022-2023: el país enfrentó una grave sequía por tercer año consecutivo, con déficits de lluvia importantes hasta inicios de 2023.
Ya para 2024-2025 se registró un cambio drástico con lluvias intensas y tormentas. Esta temporada fue considerada una de las más devastadoras en 40 años, según un informe de 2025 del Viceministerio de Defensa Civil.
Estas lluvias intensas afectaron de manera considerable al altiplano, valles y la región amazónica de Beni con inundaciones significativas.
Desbordes de ríos, deslizamientos de tierra, destrucción de viviendas, pérdida de cultivos de más de 100.000 hectáreas y muerte de ganado son las consecuencias de estos fenómenos climáticos.
Un informe de ONU Habitat señala al cambio climático, la deforestación y la falta de planificación urbana como factores que amplifican los desastres naturales.
INFORME
Otro informe especializado que brindó a La Razón el Servicio nacional de Meteorología e Hidrología (Senamhi) en 2024, 10 regiones del país superaron ese año sus niveles históricos de lluvias en los últimos 30 años,
La zona con mayor incremento fue Chimoré, en el trópico cochabambino. Su registro de 30 años era de 317 milímetros por metro cuadrado, pero en la gestión 2024 ascendió a 543. Un dato significativo ya que en esta región no suelen registrarse lluvias de mucha intensidad.
La población beniana de Riberalta le sigue en el índice de mayor registro pluvial en este año con 285,2 milímetros. Siendo que su nivel hasta el año pasado llegaba a 285. También en el Beni, hay dos regiones con altos números como la capital Trinidad cuyo récord ascendió a 267,5 y Guayaramerín marcó 246,6, según los datos.
La Paz, que resultó ser el departamento más golpeado por las inundaciones en 2024, registraba 83,8. En esta gestión llegó a 159 milímetros por metro cuadrado. Mientras que El Alto pasó de 104,7 a 143.
Después aparece la ciudad de Cochabamba con 131,5 y su cifra anterior estaba en 101,6. Oruro ciudad alcanzó los 89,5 milímetros y en la zona del aeropuerto su registro fue de 81,9.
Finalmente, Uyuni, en el departamento de Potosí, registró 53,2, un récord que superó la cifra de 50,9 que tenía antes de los fenómenos naturales de este año.
ESTADÍSTICAS
El informe de estadísticas meteorológicas “Clima y Atmósfera de 2023 en ciudades capitales y El Alto”, del Instituto Nacional de Estadística (INE), muestra que, entre 2018 y 2022 había caído 28% menos de milímetros (que equivale a un litro por cada metro cuadrado) de lluvia en el país. En 2018 cayó 9.941 milímetros (mm) de lluvia y en 2022 la cifra se redujo a 7.192; es decir hubo 2.749 mm menos.
Desde el punto de vista climatológico, la época de lluvias en Bolivia se extiende de noviembre a marzo. Sin embargo, en 2025 ya se han superado los promedios históricos de precipitación en octubre y noviembre, tendencia que se repitió en diciembre y se prolongó hasta los últimos tres meses de este 2026.
Según la meteoróloga Cristina Chirinos, el país atraviesa un escenario climático complejo marcado por la interacción del fenómeno de La Niña, el aporte de aire cálido y húmedo proveniente de la Amazonía y la influencia de frentes fríos desplazados hacia el este.
Este patrón explica las lluvias continuas que se registran hasta el momento. “Actualmente el país se encuentra bajo un evento de La Niña de intensidad débil, de acuerdo con el monitoreo de la National Oceanic and Atmospheric Administration (NOAA) de Estados Unidos. Este fenómeno, caracterizado por el enfriamiento de las aguas superficiales del océano Pacífico’, explicó a La Razón.
LA NIÑA
En otra entrevista en red Uno, la experta explicó que La Niña no actúa sola. A ella se suma el ingreso constante de aire cálido y húmedo desde la Amazonía brasileña, asociado al denominado Alta de Bolivia, un patrón atmosférico que favorece la formación de sistemas nubosos de gran desarrollo vertical. Estos sistemas, conocidos técnicamente como sistemas convectivos de mesoescala, generan tormentas eléctricas, lluvias de intensidad moderada a fuerte y ráfagas de viento.
En diciembre del año pasado, el presidente Rodrigo Paz advirtió que, debido a la confluencia de los fenómenos de El Niño y La Niña, el país vivirá un periodo de lluvias récord que se extenderá hasta aproximadamente este abril.
Paz afirmó que estos fenómenos climáticos, sumados a la deforestación que Bolivia ha tenido los últimos 20 años, dejan al país bajo un impacto directo de las lluvias. “Tendremos 3, 4, 5 siguientes meses de alto impacto en lluvias y posteriormente de sequías”, dijo.
El municipio de El Torno, en el departamento de Santa Cruz, ha sido uno de los municipios más afectados. En diciembre, esa región quedó inundada tras una fuerte precipitación pluvial. Al menos 20 personas perdieron la vida debido al fenómeno y hasta la fecha, al menos una decena continúa desaparecida.
MUNICIPIOS AFECTADOS
Entre los municipios más afectados durante esta última temporada de lluvias son Samaipata, Colpa Bélgica, Tipuani, Warnest varias otras regiones del norte de La Paz que quedaron inundadas.
Las lluvias también pusieron al descubierto fallas estructurales y falta de mantenimiento en varias carreteras del país. Pues las construcciones superaron más de $us 800 millones y con las lluvias quedaron incomunicadas debido a derrumbes.
Expertos ambientalistas coinciden en que la expansión agrícola, deforestación, explotación de áridos sin control y actividades extractivas sin regulación son las causas que agravan la situación.
El investigador de la Fundación Tierra, Gonzalo Colque, refuerza esta perspectiva: la combinación de lluvias extremas, deforestación y actividades extractivas sin regulación constituye un círculo vicioso que incrementa la vulnerabilidad de los municipios. Según el experto,, la gestión territorial debe priorizar la restauración de cuencas y la gobernanza ecológica, no solo responder luego de la tragedia.
A la fecha la situación continúa siendo crítica, de manera particular en el eje central y oriente. El director general de Emergencia y Auxilio, René Alcides Vásquez, informó sobre graves daños en el departamento de Santa Cruz, Cochabamba, Beni y La Paz, con alerta roja en varios municipios de Cochabamba.
Las precipitaciones más intensas se concentraron en los valles y el oriente, afectando gravemente a la agricultura y las vías de transporte.
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De acuerdo con el pronóstico del Senamhi, se espera que las lluvias continúen en los próximos días en al menos cinco departamentos. Aunque también se prevé una disminución gradual de las precipitaciones durante este abril.



















