Diciembre de 2025 queda muy lejos, y hasta cierto punto, se entendía el estado eufórico de los aliados del nuevo Gobierno Nacional después de una victoria incontestable en una segunda vuelta cimentada sobre la habilidad de ganar la primera. Pero ya entonces hubo voces que advertían de lo innecesario de asumir riesgos y exponer una legitimidad que, en buena parte, era prestada.
El poder es el poder – decían otros analistas – y efectivamente el presidente Rodrigo Paz Pereira puso su capital político y su sigla departamental Primero la Gente para armar una alianza junto a Samuel Doria Medina, con su sigla Unidad Nacional, y el recién resucitado MIR de Jaime Paz Zamora, lejos de cualquier formalidad partidaria a esas alturas.
Cuatro días después el gobierno metió el decreto 5503; dos semanas después autorizó el ingreso a la Reserva Natural de Tariquía con la Policía escoltando a las petroleras. Después bajó el decreto, pero consolidó los nuevos precios de la gasolina, que solo dos semanas después se manifestó como de calidad pésima: ha estado arruinando motores desde entonces hasta hoy.
No bastó con cuatro meses sin resolver un problema, sino que hubo otros malestares, de la Ley 157 al alineamiento con Donald Trump y el silencio con las zanjas chilenas, pasando por un excesivo uso del concepto “gobierno amigo” o el comodín del 50-50 que en general la población lo entendió como una suerte de chantaje o trato de favor. O al menos no sirvió para alcanzar sus objetivos.
Los resultados
En las elecciones municipales los resultados de los candidatos de Patria fueron extremadamente malos ganando apenas en Trinidad, la capital del Beni y teniendo resultados apenas aceptables en Tarija y poco más.
En la batalla por las Gobernaciones no fue diferente. Logró ser la fuerza más botada en tres departamentos pasando al balotaje en cinco, aunque finalmente solo se han medido cuatro, pues Luis Revilla en La Paz, que sumó un 20% de los votos, acabó siendo proclamado Gobernador luego de que el propietario de la sigla de Nueva Generación Patriótica (Edgar Uriona) retirara a su candidato Tomás Yahuasi dando así vía libre a la única victoria en el eje central para la agrupación del presidente, aunque con legitimidad cuestionada.
El malestar por aquellas decisiones también ha podido influir en el balotaje, donde de los cuatro departamentos en los que competía, solo ha ganado en Beni con Jesús Egüez, donde por cierto el contrincante del MNR Hugo Vargas a gritado la palabra comodín: Fraude.
El candidato de Paz no ha ganado en Oruro, donde se ha impuesto la candidatura popular de Edgar Sánchez, ni en Chuquisaca, donde Gente Nueva ha sido la gran ganadora con Luis Ayllón, pero también en muchos municipios.
La derrota más dolorosa para Paz es sin duda la de Tarija, donde un Adrián Oliva que venía preparando su campaña 18 meses atrás acabó aceptando la alianza con Paz Pereira y asumiendo la estrategia de “Gobierno Amigo”, fuertemente rechazada en el balotaje a pesar de que en primera vuelta logró ganar con algo más del 35% de los votos.
En el caso de Santa Cruz, donde el golpe llegó en la primera vuelta dejando ni más ni menos que a Luis Fernando Camacho fuera del balotaje, la victoria de Juan Pablo Velasco fortalece directamente a Libre, la alianza de Tuto Quiroga y principal fuerza de oposición en la Asamblea y sin la que es imposible hacer reformas de fondo.
Una recomposición multicolor
Con los balotajes se cierra un ciclo electoral largo que empezó hace un año inscribiendo candidaturas a la carrera en el Tribunal Electoral para las presidenciales de agosto.
Los resultados del ciclo dejan algunas conclusiones generales que hay que tomar con pinzas, como que el MAS ha quedado reducido a Cochabamba, pero que sigue habiendo un voto popular definitorio como en el caso de Jacha en Oruro y el MTS en Potosí, además de las pulsiones de renovación como Gente Nueva en Chuquisaca y todo lo que se generó alrededor de la futura gobernadora de Pando, Gabriela de Paiva Padilla, electa por Libre.
El mapa definitivo entre las gobernaciones queda con dos para Libre (Santa Cruz y Pando), dos para Patria (La Paz y Beni) y una para la evista Alianza por los Pueblos (Cochabamba) mientras que el resto queda en manos de agrupaciones departamentales: Potosí con Alianza Social, Tarija con Camino al Cambio, Oruro con Jacha, y Chuquisaca con Gente Nueva.
El descenso a las catacumbas de Lara
Otro de los temas que se ha constado durante esta campaña es la desconfiguración definitiva del proyecto del vicepresidente Edmand Lara, que pese a que lo anunció, no logró articular ninguna fuerza electoral con base territorial.
Originalmente se planteó que Lara pudiera tener cierto recorrido capitalizando con una sigla el voto popular de la elección presidencial, y que eso le daría cierta fortaleza dentro del gobierno, donde ha quedado debilitado.
Sin mayor estrategia que la comunicación directa vía redes y despojado de casi todo de la vicepresidencia (personal, unidades, funciones), queda por ver cómo se rearticulara para seguir en la política hasta 2030, fecha en la que él mismo ha dicho que puede pensar en el retiro.



















