Un nuevo anuncio de Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos (YPFB) volvió a encender el “pánico” en la población. La advertencia de que el abastecimiento de combustibles puede verse afectado por la falta de divisas suficientes para la importación, bastó para que, desde tempranas horas del miércoles, se reprodujeran las largas filas de vehículos en las estaciones de servicio de Tarija y otras regiones del país.
En distintos surtidores de la capital tarijeña se observaron filas de hasta tres cuadras de motorizados. Algunos conductores esperaron horas para poder cargar gasolina o diésel, ante el temor de que el suministro se interrumpa en los próximos días. El ambiente de incertidumbre volvió a instalarse, como ya ocurrió en meses anteriores.
El anuncio que desató la alarma
Todo comenzó el martes al mediodía, cuando el presidente de YPFB, Armin Dorgathen, reconoció públicamente que el país atraviesa un “bache” en el suministro de combustibles.
Explicó que la empresa estatal no puede garantizar la importación normal de carburantes si el Ministerio de Economía y Finanzas Públicas no entrega los dólares necesarios para cubrir las operaciones en el mercado internacional.
Aunque Dorgathen aseguró que la situación es temporal, sus declaraciones bastaron para que la ciudadanía reaccionara con preocupación. En cuestión de horas, las estaciones de servicio se llenaron de vehículos. Lo que en principio era un problema administrativo interno, rápidamente se tradujo en filas, especulación y temor de un posible desabastecimiento.
“Irresponsabilidad” del mensaje
Desde la Asociación de Surtidores de Combustibles de Tarija (Asosur), su presidente, Moisés Hidalgo, cuestionó con dureza la forma en que YPFB comunicó la situación.
“Es una irresponsabilidad generar este tipo de alarma. No es justo que se haga esto a la población, porque lo único que provoca es zozobra”, expresó Hidalgo.
El dirigente explicó que, pese al anuncio, los volúmenes de distribución se mantienen dentro de los parámetros normales y que no existe, por ahora, ningún reporte oficial de reducción en la entrega de carburantes.
“Yo convoco a la población a que no se sume a este delirio de miedo que se tiene a consecuencia de este tipo de información totalmente irresponsable, que no hace más que inculcar miedo en la población”, expuso.
Hidalgo advirtió que este tipo de anuncios precipitan una reacción en cadena: la población entra en pánico, los vehículos forman filas, los surtidores se vacían más rápido de lo habitual y, finalmente, se altera la autonomía de distribución.
Lamentó que las autoridades que están de salida generen este tipo de caos para las autoridades entrantes. Pero en desmedro de la población que debe trasladar su producción desde el campo a los centros de abasto.
“Las provincias desde hace mucho tiempo atrás están pagando el precio de 12, 14 hasta 16 bolivianos el combustible, sea diésel o gasolina, este problema también se deriva en un posible adulteramiento del combustible cuando se compra en bidón”, indicó.
Hidalgo mencionó que solamente en las estaciones de servicio la calidad del carburante está garantizado, por lo que instó a la población dejar de comprar diésel o gasolina de revendedores.
Una crisis recurrente
El sector del transporte también volvió a manifestar su preocupación. El dirigente de la Federación del Autotransporte 15 de Abril, Gabriel Pérez, confirmó que las filas se intensificaron en varios departamentos del país y lamentó que, a pocos días del cambio de autoridades, se generen mensajes confusos que solo agravan el descontento.
Indicó que estas declaraciones no hacen más que demostrar una mala administración. Mencionó que no se puede salir a decir que no hay recursos para importar carburantes sin prever las consecuencias.
Pérez sostuvo que la incertidumbre también da lugar a la especulación y al acaparamiento, ya que algunos aprovechan la situación para guardar combustible, revenderlo o subir los precios en las provincias.
“Toda la gente va a hacer un negociado de esto, va a acopiar y pretender vender más caro. Como se dice, esta es una metida de pata del Gobierno, ya van a ver que las filas se van a agudizar. En el eje central nuevamente van a volver a cargar entre 3 a 4 días”, señaló.
Nuevos precios y más incertidumbre
La situación se agrava en un momento de cambios regulatorios. La Agencia Nacional de Hidrocarburos (ANH) emitió el lunes una resolución que establece nuevos precios para los combustibles “especiales”: la gasolina Premium+ subió de Bs 6,68 a Bs 7,22 por litro, y el diésel ULS pasó de Bs 6,96 a Bs 8,78. Sin embargo, la gasolina especial y el diésel “normal” mantienen sus precios.
Aunque el Gobierno insiste en que las variaciones buscan equilibrar costos de importación y mantener la estabilidad del mercado interno, la población percibe señales de fragilidad. Cada anuncio de YPFB o ajuste de precios se traduce en una reacción inmediata en los surtidores.
Santa Cruz: 9 de cada 10 camiones están parados
La Cámara de Transporte del Oriente confirmó que 9 de cada 10 de sus motorizados están paralizados, esto debido a que se encuentran haciendo filas para cargar combustible. Enfatizan que la situación se complica para este sector, ya que el diésel no abastece para todos.
“La Cámara de Transporte del Oriente pide a las autoridades dotar del combustible al sector del transporte. 9 de cada 10 unidades están paradas a la espera del combustible”, expresó el máximo ejecutivo de la Cámara del Transporte, Luis Añez.



















