La crisis energética y el tipo de cambio provocan incertidumbre. Las medidas estructurales todavía no fueron presentadas y se pone énfasis en dos sectores para atraer divisas: hidrocarburos y minería. Las exportaciones de minerales, en el primer trimestre de 2026 alcanzaron 951,7 millones de dólares, de un total de 2.216,2 millones, mientras que los hidrocarburos sólo registró 120,1 millones.
El uso del valor referencial del dólar publicado por el Banco Central de Bolivia (BCB), es considerado como un paso importante para la flexibilización del dólar y la devaluación del boliviano, aunque algunos economistas indicaron que la misma ya fue de facto.
Mientras en el tema energético, desde la anterior gestión de gobierno, Bolivia ingresó a una crisis energética debido a la falta de abastecimiento de gasolina y diésel. El gobierno actual optó con la eliminación de la subvención y la comercialización se normalizó, pero la guerra en Medio Oriente provocó un alza del precio del crudo de barril en el mercado internacional, lo que ocasionó un incremento en el valor de los combustibles.
Bolivia importa más del 90% de diésel que se consume y casi 60% de gasolina, está a punto de comprar parte del Gas Licuado de Petróleo (GLP) para el mercado nacional y también se proyecta la importación de gas natural.
El país enfrenta dos problemas, falta de producción de hidrocarburos y de divisas para importar, lo que provoca incertidumbre en la economía nacional, ya que estos dos factores provocarán mayor inflación y un decrecimiento, de acuerdo con criterios de economistas y expertos en hidrocarburos, por separado.
Referencial
El fin de semana, el tipo de cambio referencial del Banco Central de Bolivia alcanzó su máxima cotización desde su creación, el primero de diciembre de 2025, llegando a un precio de venta de 9,63 bolivianos por un dólar.
Al respecto, el economista e investigador Fernando Romero explicó que el aumento se debió a que nuevamente el Banco Unión tuvo una compra importante en la jornada, por 28 millones de dólares (en 14 operaciones), representando el 53% del volumen transado en esa jornada. Este banco pagó 9,67 bolivianos por cada dólar, lo cual presionó a la suba de la cotización del TC Referencial.
Pero no sólo ese banco estatal provocó un incremento del precio del dólar, también en su momento lo hizo Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos (YPFB), que provocó que el valor llegue a 20 bolivianos por dólar en el mercado paralelo, en agosto de 2025.
Transición cambiaria de facto
Entretanto, el analista económico Gonzalo Chávez, se refirió al tipo de cambio referencial y oficial, sostiene que Bolivia atraviesa una transición cambiaria de facto: sin medida oficial alguna, el tipo de cambio fijo ha dejado de funcionar como ancla macroeconómica efectiva.
Esa situación se dio al autorizar el uso de tarjetas de débito y crédito a nivel internacional, con un dólar referencial que publica el BCB, para Chávez esta situación ha revelado un precio de mercado del dólar muy superior al tipo oficial (6,86–6,96 Bs/$us).
Ese contexto muestra que los bolivianos ya conviven con una devaluación y también se refleja en importadores, plataformas digitales y circuitos informales, que ya valorizan bienes y servicios al tipo de cambio de mercado, no al oficial, según el analista económico.
“Eso genera una dualidad de precios que, aún sin devaluación formal, produce efectos redistributivos concretos: los exportadores capturan rentas extraordinarias, mientras los consumidores y los importadores sin cobertura cambiaria asumen los costos del ajuste. La formación de precios internos de bienes transables ha perdido, en los hechos, su referencia oficial. Estamos frente a un tipo de cambio dual”, alerta el experto en sus redes sociales, que forma parte de un artículo de opinión.
Por ello sostiene que, en el plano macroeconómico-institucional, Bolivia exhibe un régimen que la literatura especializada identifica como crawling de facto o flotación administrada implícita: formalmente fijo, funcionalmente flexible.
También señala, lo que todos ya saben, que el Banco Central ha perdido capacidad operativa para sostener la paridad oficial y tolera ajustes indirectos a través de mercados segmentados.
En tanto no se plantee políticas concretas para la unificación del tipo de cambio, la economía boliviana opera bajo una incertidumbre estructurada, donde las reglas formales y los precios reales apuntan en direcciones distintas, puntualizó.
Por su parte, el doctor en economía, Antonio Saravia, indica en su cuenta @tufisaravia: “Sí, tenemos una devaluación de facto, pero difiero en eso de las Reservas Internacionales Netas (RIN) mínimas para administrar un régimen cambiario. No es la cantidad absoluta de dólares lo que importa, sino la relativa (a la cantidad de Bs). El Banco Central no controla la cantidad de dólares, pero sí la de bolivianos”.
Energético
El experto en el tema de hidrocarburos y que también fue presidente de la Cámara Boliviana de Hidrocarburos y Energía (CBHE), Carlos Delius, en su análisis sobre el sector en 2020, señala los cuatro objetivos que se trazó el Gobierno de Evo Morales en 2026, y que a lo largo del tiempo no logró cumplir, todos.
Se plantearon recuperar y consolidar la propiedad y el control de los hidrocarburos, incrementar el potencial hidrocarburífero, potenciar las actividades de exploración y explotación, industrializar los recursos hidrocarburíferos para generar valor agregado y garantizar la seguridad energética nacional y consolidar al país como centro energético regional. Estas metas quedaron en el camino.
Recordemos que la producción de gas natural alcanzó los 60 millones de metros cúbicos día (MMmcd) en 2014, pero un año después, 2015, comenzó su declinación, hasta llegar el 2025 a aproximadamente 28 MMmcd.
Similar situación ocurrió con los ingresos, de 6.000 millones de dólares en 2014, el 2025 cerró con casi 1.000 millones, lo que provocó la escasez de divisas y las políticas aplicadas por las autoridades del gobierno de Luis Arce provocaron la creación de mercados paralelos.
Con la declinación natural de los campos en explotación, el déficit de líquidos para abastecer el mercado interno sube y, además, como el mercado interno es subsidiado, se genera un desajuste en los ingresos sectoriales, explicó Delius.
La previsible declinación
Los campos petroleros y gasíferos tienen tres etapas bien definidas en su vida productiva. La primera, el Desarrollo, que es la etapa en que se hace la transición de producción comercial inicial hasta la producción máxima; en la segunda etapa Plateau, se alcanza el nivel de producción y se la mantiene sin grandes variaciones el volumen por un periodo de unos 5 a 10 años; en la tercera etapa, la producción declina por agotamiento del recurso, pérdida de energía del reservorio y otras variables como ingreso de agua u otros, acotó.
A pesar de mostrar una situación delicada del sector, el gobierno de Arce no logró revertir, más bien lo agudizó ya que la exploración planificada no dio los resultados esperados.
Mayaya fue destacado por la pasada administración de Estado, pero los analistas desahuciaron los resultados, debido a que todavía está en proceso la perforación de otros pozos para confirmar las reservas anunciadas, de 1,7 TCF.
“La ausencia de una política específica para las actividades de E&E, produjo la priorización y desarrollo de otras actividades de la cadena hidrocarburífera, dejando de lado la importancia de mantener una política agresiva que garantice el nivel de reservas y producción para el abastecimiento de nuestros mercados”, concluye Delius.
Ante un panorama desolador del sector de hidrocarburos, el ministro de Hidrocarburos, Mauricio Medinaceli, anunció que la nueva ley está casi lista.
GLP
No sólo el gas natural bajó su producción, sino también está el GLP, el experto en el tema de hidrocarburos de la Fundación Jubileo, Raúl Velásquez, dijo que, de plasmarse la compra de este producto, el país deberá pagar alrededor de 140 bolivianos en el mercado externo y subvencionarlo para comercializarlo en 22,5 bolivianos la garrafa.
Frente a ese panorama, el especialista recomienda que el Gobierno debe hacer los esfuerzos para mantener la subvención para las familias más vulnerables y paralelamente mejorar los controles para evitar la fuga del producto a mercados vecinos, vía contrabando.
No obstante, el precio bajo de los combustibles en Bolivia, provocó que nuevamente el contrabando de diésel se active y las filas por este producto se vuelvan a ver en las estaciones de servicio del país.



















