Riesgo país: ¿Qué hay detrás de la caída de Bolivia de 2.000 a 407 puntos?

Bolivia vale hoy menos riesgo que hace un año. Mucho menos. En agosto de 2025, prestar dinero al país implicaba asumir una prima superior a los 1.300 puntos básicos. Un año después, el indicador cerró en 407 puntos. La fotografía es buena. La película, sin embargo, cuenta una historia más compleja.

El Gobierno de Rodrigo Paz celebra el resultado y tiene razones para hacerlo. Bolivia aparece ahora con un riesgo país inferior al de Argentina y Ecuador, mientras los bonos soberanos recuperaron valor. Pero atribuir todo ese recorrido a los nueve meses de la actual administración sería ignorar una parte fundamental de la historia: el mercado comenzó a apostar por un cambio antes de que Paz llegara al Gobierno.

Durante 2025, mientras Luis Arce todavía gobernaba y la economía acumulaba escasez de dólares, deterioro fiscal y pérdida de reservas, ocurrió algo aparentemente contradictorio: los bonos bolivianos comenzaron a subir y el riesgo país a bajar. Los inversionistas estaban mirando lo que podía venir después.

Reuters advertía ya el 8 de agosto de 2025, antes de las elecciones, que los bonos internacionales de Bolivia acumulaban ganancias superiores al 30% durante ese año. Los mercados apostaban a un cambio de orientación económica, reformas y una eventual aproximación a organismos internacionales como el Fondo Monetario Internacional (FMI).

Las urnas aceleraron esa tendencia. El riesgo país, que rondaba los 1.525 puntos antes de los comicios, cayó hasta aproximadamente 1.207 puntos después de la primera vuelta. Una parte importante de la mejora ocurrió, por tanto, antes de que el nuevo Gobierno asumiera y pudiera ejecutar una sola medida económica.

Expectativas y resultados
La posesión de Rodrigo Paz en noviembre de 2025 marca una segunda etapa. Desde entonces, el mercado dejó de mirar solamente la posibilidad de un cambio y comenzó a evaluar las decisiones del nuevo Gobierno. El indicador llegó a 407 puntos al 13 de agosto de 2026, según el Ministerio de Economía.

Para el economista Juan Fernando Subirana, el resultado constituye una “gran noticia para el país”. Destaca que Bolivia se encuentra por debajo de Argentina, con 470 puntos, y Ecuador, con 432, y lejos de los más de 2.000 puntos que llegó a registrar. A ello suma la recuperación de los bonos soberanos con vencimiento en 2031.

“Esto baja el costo de financiamiento del Estado y mejora la confianza de los inversionistas”, sostiene Subirana. Una menor percepción de riesgo reduce la prima que los mercados exigen para prestar recursos al país y puede mejorar sus condiciones de acceso al financiamiento. Para el economista, “el ordenamiento fiscal está dando frutos”, aunque todavía existen desafíos.

Mejora que debe consolidarse
Fernando Romero introduce cautela. Reconoce que Bolivia registró una mejora relevante durante 2026, pero advierte que los 407 puntos todavía reflejan una percepción de riesgo elevada y que parte del descenso continúa vinculada a las expectativas.

Según su análisis de la serie EMBI hasta el 13 de agosto, el indicador alcanzó este año un máximo cercano a 688 puntos y un mínimo de 325, antes de ubicarse en 407. La tendencia ha sido favorable en perspectiva, pero no avanza necesariamente en línea recta.

Romero atribuye la mejora a una combinación de medidas de estabilización, mayor apertura económica, flexibilización cambiaria y recuperación de la cooperación internacional. También menciona la mejora de la calificación de Bolivia por Fitch y el acuerdo técnico con el FMI por $us 1.900 millones. Para consolidar esa tendencia identifica tres pilares: disciplina fiscal y sostenibilidad de la deuda, generación permanente de divisas y seguridad jurídica para la inversión.

Las vulnerabilidades permanecen. La deuda externa pública alcanzó $us 14.238,5 millones al 31 de julio, mientras la capacidad de generar reservas líquidas continúa siendo, según Romero, uno de los puntos débiles de la economía boliviana.

Por eso propone interpretar el descenso como “una oportunidad de reconstrucción de credibilidad”. Si las reformas se institucionalizan y producen resultados verificables, Bolivia podrá reducir sosteniblemente su prima; si quedan en expectativas, la mejora puede revertirse. El mercado anticipó el cambio; ahora exige resultados.

SourceEl Deber

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