Minería aurífera pone el foco en el mercurio y desafíos para un modelo responsable

La expansión de la minería aurífera en Bolivia vuelve a poner sobre la mesa un desafío que trasciende la producción de oro: cómo controlar las actividades ilegales, reducir los impactos ambientales y avanzar hacia un modelo de explotación más responsable.

Estos temas fueron analizados en el primer taller preparatorio “Oro en Bolivia: Balance y perspectivas de un modelo en crecimiento”, organizado por el Grupo Interinstitucional de Trabajo en Oro Responsable (GIT-OR) como parte de la agenda rumbo al IV Simposio Internacional del Oro 2026.

El encuentro reunió a representantes de instituciones públicas, academia, sociedad civil, cooperación internacional y distintos actores vinculados a la cadena aurífera. La Autoridad Jurisdiccional Administrativa Minera (AJAM) participó como institución invitada.

Desafíos
Uno de los ejes centrales del debate fue el crecimiento de la minería ilegal y las dificultades para controlar las operaciones que se desarrollan al margen de la normativa.

Durante las exposiciones se destacó el trabajo de la AJAM en la identificación, verificación e inspección de actividades mineras, así como las acciones que desarrolla en distintas regiones del país para determinar si las operaciones cuentan con respaldo legal y cumplen las disposiciones vigentes.

En este contexto, se abordó el artículo 104 de la Ley N.º 535 de Minería y Metalurgia, que establece las condiciones relacionadas con la explotación ilegal de minerales y las situaciones que pueden configurar esta actividad.

Los participantes coincidieron en la necesidad de fortalecer las inspecciones y los mecanismos de control para que las actividades auríferas se desarrollen dentro del marco legal y con mayores estándares de responsabilidad.

Mercurio
El debate también llevó la mirada hacia la Amazonía boliviana, una de las regiones donde la expansión de la explotación aurífera ha generado mayores cuestionamientos por sus efectos ambientales y sociales.

Entre los antecedentes analizados estuvo la Acción Popular de 2023 relacionada con los ríos Beni y Madre de Dios y sus afluentes, que puso en evidencia la complejidad de los desafíos que enfrenta el Estado para controlar la actividad minera y proteger los ecosistemas amazónicos.

Otro de los puntos abordados fue el uso de mercurio en la extracción de oro y sus posibles efectos sobre la salud de las poblaciones expuestas y los ecosistemas.

También se discutieron los impactos de la actividad aurífera en áreas protegidas y territorios indígenas, además de las dinámicas económicas y sociales que se han generado alrededor de la explotación del metal.

Agenda
Más allá de identificar los problemas, el taller buscó abrir una discusión sobre el futuro de la minería aurífera en Bolivia y la necesidad de construir políticas públicas que permitan compatibilizar la actividad económica con la protección ambiental y el respeto a los derechos de las poblaciones involucradas.

La participación de diferentes sectores permitió poner en la misma mesa las preocupaciones del Estado, la academia, la sociedad civil, la cooperación internacional y los actores vinculados a la producción de oro.

El encuentro constituye el primer paso de una agenda preparatoria para el IV Simposio Internacional del Oro 2026, que buscará profundizar el análisis sobre el comportamiento del sector, sus oportunidades y sus principales riesgos.

El desafío para Bolivia será encontrar un equilibrio entre el peso económico de la minería aurífera y los costos que puede generar una explotación sin controles suficientes. En ese escenario, combatir la minería ilegal, reducir el uso de mercurio, proteger la Amazonía y fortalecer la institucionalidad minera aparecen como algunos de los principales retos para avanzar hacia un modelo de oro más responsable y sostenible.

SourceLa Razón

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